El cuento del Martillo

cuento del martillo
Me encantan los cuentos. Por algo los han inventado en la antigüedad, y por algo se han ido transmitiendo oralmente desde tiempos inmemoriales. Un cuento es sabiduría condensada. Un cuento es una enseñanza que "entra" sin resistencias.
Si, porque al escuchar el cuento, al leerlo, no estamos recibiendo una "lección de vida" por parte de una persona, al escuchar ese cuento, esa persona no nos está diciendo:
-Tu lo haces muy mal, mira, lo que deberías hacer es esto.
Cuando alguien llega y nos quiere dar un consejo, corregir, pero no le hemos pedido nada, nuestra mente se defiende poniendo resistencia, rechazando esa enseñanza.
Por eso han surgido los cuentos. Porque para nuestros problemas siempre hay solución, otros ya han pasado por lo mismo, casi por lo mismo, y han sabido sobreponerse, remediarlo. Esa sabiduría, se ha "guardado" en un cuento. Se ha disfrazado de relato para vencer las resistencias de los sabelotodos que no han sabido decir: ¿me ayudas con esto?
El cuento surge del respeto del sabio. Porque es una manera de no actuar como el hombre del cuento de la Mariposa y el Hombre.  Porque es una manera de respetar al otro sin caer en la falta de empatía. Un cuento es la manera de decirle al otro: aquí tengo una solución para tu problema, aquí te la dejo, si entiendes el cuento será porque estabas listo para recibirlo. Si no lo comprendes, será porque tengo que esperar a tu lado, amablemente, hasta que seas tú quien descifre su moraleja.
Si has llegado hasta aquí, permíteme compartir contigo un cuento hermoso. Un cuento que nos muestra como a veces, desde nuestra mente, creamos realidades inexistentes que nos generan dolor.
Aquí va:

El Cuento del Martillo

Un hombre desea colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. Su vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir a su vecino que le preste su martillo.
Pero le asalta una duda: ¿Qué? "¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y realmente abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiera prestada alguna de mis herramientas, yo se la dejaría sin dudarlo. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede negarse uno a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y luego, todavía se imaginará que dependo de él. Y sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo"

Así, nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, a duras penas espera que se abra la puerta y, antes de que el vecino tenga tan sólo tiempo de decir "Buenos días", nuestro hombre le espeta furioso: "¡Quédese usted con su martillo, so penco!"

Desconozco el autor del cuento. Pero , ¿a qué es fabuloso? 

La sabiduría condensada en tan escasas líneas es demoledora. 

¿Cómo tu análisis de las situaciones puede estar cargada de prejuicios? 
¿Había realmente un conflicto, o lo ha creado tu mente? 
¿Has dado por ciertas muchas cosas sin apenas cuestionarlas? 
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tienes conflicto con alguien porque le has prejuzgado, o le has prejuzgado y eso te ha llevado a tener un conflicto? 
¿Te complicas tu mismo tu realidad con los demás? 
¿De quien depende el "clima mental" con el que te relaciones con los demás? 
¿Das por válidas algunas presunciones sobre la conducta de los demás? 

Esto me recuerda a otro cuento, que si bien es algo "machista", no deja de ser realidad muchas veces. 

Nos hacemos la película. El amigo del cuento, a partir de un pensamiento. ¿y si no quiere prestármelo? teje una historia plagada de suposiciones, prejuicios, fantasías. Y a nosotros nos ocurre muchas veces esto cuando ante las reacciones inesperadas de los demás, empezamos a hacer conjeturas.... 

¿Y si le pido a mi pareja ir al cine y no quiere ir? Puff.... nos montamos ahí una película más larga que la que íbamos a ir a ver al cine!!! Sin duda!!! Pero la nuestra, encima, no tiene final feliz. La nuestra acaba como el cuento del martillo, descargando la rabia que nosotros mismos hemos alimentado en nuestra mente al imaginarnos por qué los demás no hacen lo que nosotros esperamos que hagan.... 

Nos inventamos las cosas. Nos las creemos y encima dejamos que eso que nos acabamos de "fabular" nos cambie el ánimo e incluso determine como nos comportamos con el otro, llegando a deteriorar nuestras relaciones. 

Ya me dirás, el pobre vecino puede que ahora en lugar de abrir la puerta con total tranquilidad, tras el incidente, ahora escudriñe la mirilla por miedo a que su vecino haya decidido reparar algo más en su casa...  :) 

Si necesitas algo, pídelo. 
Acepta que los demás pueden decir que no. 
Agradece, sea un si o un no, el tiempo de la persona a quien le has hecho la petición. 

y recuerda. Cuando vayas  a pedir algo, dale siempre al otro la certeza de que un no por su parte no será tomado en cuenta, no será castigado con un enfado, no será motivo para rechazarle. Hay muchas personas, que sufriendo de "miedo al rechazo" y con una conducta falta de asertividad, se sienten obligados a decir que si cuando en realidad deseaban ejercer su derecho a decir que no.  

Si esto te que has leído te provoca sufrimiento en tus relaciones personales, hay solución. Pide ayuda. Que como dice aquel tango, El que no llora no mama. 


Viki Morandeira
Tu Coach Personal

Como ayudar a una persona introvertida

persona introvertida
Una de las habilidades que nos definen como personas con empatía es la capacidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Empatía, no solo significa ponerse en el lugar del otro, sino ser conscientes de ese otro, de sus diferencias, de sus cualidades. No es lo mismo ponerse en el lugar de una persona introvertida, que hacerlo en el lugar de una persona extrovertida. ¿Verdad? Las necesidades y cualidades de una persona son diferentes, por eso, nuestra manera de empatizar con esa persona ha de ser diferente.
A la hora de relacionarnos hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a una persona introvertida a sentirse cómoda, a gusto, y así también hay muchas conductas nuestras que pueden ser interpretadas como ataques personales, como intromisiones y que pueden arruinar la relación con esa persona. Por eso, si la persona más importante de tu vida es introvertida, nada mejor que aprender cuáles son sus necesidades y mejorar así la relación.
Aprender a Gestionar las relaciones interpersonales desde la empatía, forma parte de las 5 habilidades claves de la inteligencia emocional. Más concretamente de la las habilidades interpersonales.
¿Qué necesita una persona Introvertida?
  1. Respeto por su necesidad de privacidad.
Podemos creer que se sienten solos, tristes, que necesitan que "les ayudemos" a salir de esa situación, pero nada más lejos de la realidad. Una persona introvertida es feliz. Vive feliz mientras se respete su privacidad, mientras se le permita hablar consigo mismo sin ser interrumpido constantemente con conversaciones banales, superfluas, de esas que se nos ocurren cuando no sabemos de que hablar y queremos romper el hielo. Pues nada. Si tienes que hablar con un introvertido, será mejor que busques temas que realmente le interesan porque sino desconectará y dejará de escuchar.
2. Nunca le abochornes en público.
Una persona introvertida sufrirá si en una reunión de amigos cuentas tú algo sobre ella que no quiere compartir. NO importa si es una tontería. Si es introvertida, le incomoda que se hable de su privacidad y hacerlo es lastimarle. Punto. NO hay otra manera peor de hacerle daño que no respetar su privacidad. Además, por lo general no dirá nada, le dará vergüenza decir que eso le incomoda, pero la situación se irá guardando en su vaso, deteriorando la relación contigo.
3. No le presiones ante situaciones nuevas.
Deja que observe, que meta primero la nariz, que investigue, que sea él primero quien observe esas situaciones que son novedosas para él sin presionarle a tomar una decisión porque a ti te corra prisa. Una persona introvertida sufrirá si se sienta obligada a ir más deprisa, a ir a un ritmo con el que no se siente cómoda y te responsabilizará a ti de esas emociones negativas.
4. No le interrumpas.
Por lo general una persona introvertida no es de lo más habladora que hay. Se lo piensa y repiensa a la hora de hablar. Por eso, una vez que ha empezado a hablar, es importante no cortarle, no interrumpirle porque puede que decida dejar de hablar y no compartir sus emociones contigo.
5. No le cambies las condiciones sin preaviso.
Una persona introvertida, necesitará que hables con ella con calma, tiempo y tranquilidad si habrá cambios en su vida. Necesita poder pensarlo, hacerse a la idea, pensarlo otra vez y plantear preguntas sobre esos futuros cambios. Si hace algo sin haberlo pensado y repensado, solo porque había que hacerlo, muy probablemente (si esos cambios no le gustan) te echará a ti la culpa de su nueva situación. Por eso, consensuar. Buscar el tiempo necesario y hablar claro sobre los futuros cambios. Incluso si ese cambio será pequeño, avísale, dale tiempo. Si tiene que dejar de hacer algo para ocuparse de otra cosa, dale 15 minutos y lo hará encantado.
6. No le reprendas, no le eches la bronca en público.
En realidad a nadie le gusta que le reprendan si ha cometido un error o si ha hecho algo mal, y mucho menos en público. Hacer bromas incluso sobre sus posibles fallos, errores, o manías tampoco le agradará. Aunque para uno haya cosas que no importa que otros conozcan o incluso se rían de nuestros defectos, es bastante probable que a una persona introvertida no le hará mucha gracia encontrarse en esa situación. Y si tú eres quien le hace sentir mal, irá acumulando dolor en la relación contigo.
7. No le enseñes en público. 
Un introvertido puede que se sienta incómodo si los demás se dan cuenta que hay algo que no sabe. No le desagrada aprender nuevas habilidades ni le desagrada que le expliquen algo nuevo. Pero se sentirá realmente mal si no tomas la precaución de estar en privado a la hora de ponerte a explicarle eso que necesitas que sepa hacer.
8. No le pidas respuestas inmediatas. 
Tiempo. Tiempo. Paciencia. Si realmente quieres cuidar de la relación con esa persona introvertida, por mucha prisa que tengas para obtener una respuesta, recuerda que necesita tiempo para pensar en lo que acabas de preguntarle, tiempo para preguntarse a si mismo qué piensa, qué necesita, qué opina y tiempo para responderte.
9. No le presiones para ser sociable. 
Una persona introvertida se sentirá muy a gusto con dos o tres personas con quienes comparte aficiones, gustos, temas de conversación, pasiones.... pero dificilmente se encontrará bien si le presionas para ir a conocer a 20 o 30 personas a la vez. Incluir a un introvertido en tu grupo de amigos ha de ser algo paulatino, para lo que cuentes con su aprobación. Si no le apetece relacionarse con los demás, o hacer muchos amigos, respétalo. Siempre es mejor ir solo a algún sitio, que ir acompañado de una persona que va a este sitio sintiéndose obligada. Puede que en el futuro este sea un motivo de desgaste de la relación. Por lo tanto, no quieras que tenga gran cantidad de amigos.
10. No quieras convertirlo en extrovertido 
Por mucho que quieras ayudar a una persona tímida o de conducta pasiva, o introvertida, porque creas que salir, conocer gente, actuar sin pensar o hacer cambios en su vida  para ti sea la manera de "ser feliz", te aseguro que en este caso el remedio es peor que la enfermedad. No hay nada que moleste e incomode más que querer ser cambiado, corregido, mejorado. Una persona introvertida no tiene nada malo. Es diferente a ti y necesita ser tratado de una manera distinta. Nada más. Ni mejor ni peor. Simplemente distintos.
Piénsalo así. Ser introvertido es como tener diabetes. No, espera, espera, no estoy diciendo que es una enfermedad. Permíteme que te lo explique.
Cuando en nuestra familia, nuestro hermano, esposo, hijo, mujer, tiene una intolerancia alimentaria, diabetes, problemas de hipertensión, seguramente le cuidarás, tendrás precauciones a la hora de cocinar, ¿verdad? Si tu pareja es intolerante a la lactosa, no se te ocurrirá cada día ponerle una taza de leche para desayunar, ¿verdad? Pues con esto es igual. Si esa persona con quien no te llevas del todo bien es introvertida, analiza como te has estado comportando. ¿Has cumplido con los 10 puntos anteriores para cuidar la relación con una persona introvertida? O por el contrario,  ¿le has servido un vaso de leche diario a un intolerante a la lactosa?
Para mejorar nuestras relaciones personales, para realmente ser empáticos, lo más importante es reconocer que no todas las personas somos iguales y por tanto no a todos les gustará que les tratemos de la misma manera.
Viki Morandeira
Tu Coach Personal

Cuento: El regalo de los insultos

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¿Cómo te relacionas con los demás cuando no son tan agradables contigo? ¿Cómo te sientes?
En ocasiones, en nuestro día a día, nos relacionamos con personas que son excesivamente críticas con nosotros. Personas que opinan sobre como deberíamos hacer las cosas. Compañeros de trabajo, familiares, amigos o incluso ¡¡nuestra pareja!!
Constantemente estamos relacionándonos con personas que pueden ser tóxicas para nuestras emociones. Ante esto, tenemos varias maneras de responder. Podemos sentirnos víctimas inocentes de su mal genio o de su prepotencia, podemos sentir que el destino nos ha puesto esta prueba, podemos creer que tenemos que "aguantar" y tolerar su manera de tratarnos. O también tenemos la opción de elegir una actitud diferente, que nos ayude a cuidar nosotros mismos de nuestras emociones. Si no cuidas tú mismo, tú misma de tus emociones, ¿quién lo hará por ti?
Si tu jefe tiene muy poco tacto al decir las cosas, si tu madre da su opinión y esto te duele, si tu pareja es demasiado vehemente para decirte como interpreta que debes hacer las cosas..... permite que comparta contigo un cuento.
El regalo de los insultos
En una ocasión cuando Buda estaba predicando su doctrina, un hombre se le acercó y comenzó a insultarlo e intentar agredirlo pero Buda se mantuvo en un estado de imperturbable serenidad y silencio. Cuando hubo terminado su acción, se retiró.
Un discípulo que se sintió indignado por los insultos que el hombre lanzó contra Buda le preguntó porqué dejó que lo maltratara y lo agrediera.
A lo que Buda respondió con segura tranquilidad: -“Si yo te regalo un caballo pero tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?
 
El discípulo contestó: -“Si no lo acepto, sería tuyo todavía”. 
 
Entonces Buda respondió: -"Bueno. Estas personas emplean parte de su tiempo en regalarme sus insultos, pero al igual que un regalo, yo elijo si quiero aceptarlo o no. Los insultos son como regalos: si lo recoges, lo aceptas; si no lo recoges, quien te insulta se lo queda en sus manos. No podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar su regalo. Por esa misma razón, esos insultos son para mí como un regalo que elijo no recoger. Simplemente los dejo en los mismos labios de donde salen.”
Este cuento me recuerda a una de las técnicas asertivas que utilizamos en el taller de Comunicación Asertiva. La técnica del banco de niebla. No necesitamos tomarnos al pie de la letra todo lo que nos dicen los demás, no necesitamos ofendernos, sufrir, dolernos por lo que dicen los demás. En algunas ocasiones, es mucho mejor no aceptar ese regalo envenenado, permitir que el banco de niebla cubra unos momentos la situación, para poder decidir luego qué podemos entender de esta situación.
 
Viki Morandeira
Tu Coach Personal
 

Creer y el efecto placebo

creencias limitantes
Decenas de pruebas científicas lo han comprobado. Muchos estudiosos y grandes "mentes" vuelven a poner a prueba la efectividad del Efecto Placebo, de las sustancias placebo, de la fuerza inmensa que tiene el "creer" en algo. Ellos, no creen en las anteriores pruebas científicas y vuelven a intentar comprobarlo por ellos mismos. Genial. Cuanto más se divulgue, mejor.
Creer que algo funciona hace que funcione.
¿No te lo crees?
efecto placebo
Wikipedia
No hace falta que lo creas. Algunas de las personas a las que NO operaron de rodilla puede que no creyeran en la veracidad de la eficacia del efecto placebo. Al fin y al cabo parece algo increíble. ¿Puede que si se simula una operación de rodilla, el paciente al que le han "simulado" la operación artroscópica sienta la misma mejoría que aquellos a los que realmente se les ha realizado la operación? Si. No solo pueden sentir esa mejoría, de hecho LA SIENTEN. Creían que les operaban y que eso mejoraría su situación y sintieron el efecto en su propio cuerpo.
Aquí puedes leer la noticia, que no me lo estoy inventando :)
Investigación tras investigación los médicos y científicos de todo el mundo prueban una y otra vez el poder de las Creencias. Creer que algo funciona hace que funcione.
¿Te lo repito? Creer que en tu vida algo funciona, hace que funcione. 
Creer que lograrás conseguirlo, hace que no te rindas hasta conseguirlo.
Creer que algo es posible, hace que insistas, que perseveres, que vuelvas a la carga hasta lograrlo.
Y si creer hace que funcione, ¿no creer hará que no funcione?
Tener creencias optimistas, dotar de ese efecto placebo a nuestras metas hace que tengamos más oportunidades para lograrlo. En la vida, puede que un comprimido de azúcar y harina de arroz nos quite el dolor de cabeza, pero "creer" que seremos millonarios, o grandes futbolistas no hace que por arte de magia lo seamos.
Confiar en que lograremos algo no siempre es sinónimo de lograrlo. Por mucho que nos paremos en la cornisa de un edificio de 10 pisos y digamos "Creo que puedo volar" "Creo que vuelo", "Vuelo"... lo más probable es que la gravedad y la escasa aerodinámica de nuestro cuerpo sigan las leyes físicas que las rigen y que acabemos con todos nuestros huesos fracturados y sin seguir vivos para comprobar que no funcionó.
El sentido común es algo a lo que es bueno hacer caso cuando estamos ante situaciones peligrosas. Ser pesimista en momentos como ese pueden marcar la diferencia entre seguir vivo o no.
La realidad que necesitamos afrontar cada día, cada mes, cada año, hasta lograr nuestras metas, muchas veces no es algo que dependa de nosotros o que podamos controlar. Pero siempre podemos controlar nuestra mente, nuestras creencias. El camino puede estar plagado de competidores, ser duro, requerir esfuerzo, compromiso, perseverancia, pero si nuestra mente tiene creencias como: "No seré capaz", "No tengo las habilidades necesarias", "No es para mí", lo más probable es que nos resulte realmente difícil transitar el camino hacia nuestras metas.
Perseverancia. Aprendizaje. Motivación. Decisión. Caminar la Milla Extra. Paciencia. Humildad. Responsabilidad.
Tener esas creencias positivas, optimistas, confiar en el efecto placebo que pueda producir creer no hará que todo llegue a nuestras vidas. Pero no confiar, no creer, no tener esa mirada optimista, muy probablemente hará que nos rindamos antes de llegar, que no emprendamos los aprendizajes necesarios, que no recarguemos nuestra vida de motivación, que no tomemos las decisiones necesarias, que no caminemos la milla extra, que perdamos la paciencia ante los obstáculos, que olvidemos la necesaria humildad para aceptar que siempre somos aprendices y para que no asumamos la responsabilidad que nos corresponde sobre nuestro futuro.
No lo olvides. El día de mañana estarás justo donde tus pasos te lleven. Ni un paso antes, ni un paso después.
¿Emprendemos ese viaje juntos? ¿Te doy una mano? ¿Qué puedes perder? Solo la oportunidad de que tu vida sea la que deseas dentro de un par de años... ¿no vale la pena para ti? Seguro que si.
Viki Morandeira
Tu coach personal
Si realmente quieres recuperar la motivación, recuperar la dirección de tu vida, aquí me tienes. Escríbeme. Será un placer saludarte.

Cuento: La casa del Carpintero

crisis matrimonial
Todos somos carpinteros. Si, tú también eres carpintera, tú también eres carpintero. Permite que comparta contigo este cuento que abre conciencias y puede mejorar tu vida. Desconozco el autor del cuento. He visto que en algún lados lo atribuyen a Jorge Bucay pero no he podido encontrar que realmente le pertenezca. Ahí va.

La casa del Carpintero

Un viejo carpintero decidió retirarse. Le comunicó a su jefe que, aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia.
El jefe se entristeció mucho con la noticia porque aquel hombre era su mejor carpintero.
Decidió  pedirle de favor que le construyera una última casa antes de retirarse.
El carpintero aceptó la proposición y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que trabajaba sintió que su corazón no estaba de lleno en el trabajo. Arrepentido de haber aceptado la petición de su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y  la dedicación que acostumbraba poner en el trabajo.
Cada casa la había construido con gran esmero, pero ya estaba cansado y sentía que su jefe le había presionado para hacer una casa mas. Cuando el carpintero terminó la casa,  el jefe vino muy contento y le entregó la llave de aquella diciéndole:
.-Esta es tu casa. Es mi regalo para ti y tu familia por tantos años de buen servicio.
El carpintero sintió que el mundo se le iba.  Si tan sólo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.
Desconozco el autor.
¿Eres consciente del mimo y el cuidado o del descuido y la prisa con la que construyes tu relación de pareja? ¿Puedes reconocerte como "carpintero" de tu propia vida, de tu propia relación? Por prestar atención a cosas "importantes" como las normas, las rutinas, lo que debería hacerse en una familia, damos martillazos donde no deberíamos... o utilizamos poco tiempo y poco cuidado para construir nuestra relación... lo valioso...
Cuando no ponemos un cuidado y espero exquisitos en construir nuestras relaciones de pareja, puede que luego tengamos que pasar por lo que paso el carpintero, que al actuar con descuido, tuvo que asumir que su propia casa no era lo que a él le hubiera gustado. Puede que con dolor nos demos cuenta que esta "casa" en la que vivimos no es más que el resultado de nuestros actos diarios, incluso de nuestros errores, y nos toca vivir en la casa que hemos construido. Muchos, si tuviéramos la fortuna de volver atrás, tras una crisis que nos muestra los puntos débiles de nuestras relaciones, volveríamos atrás y construiríamos esa casa, esa relación con otros materiales, con más cuidado, con más amor.
Lamentablemente es imposible regresar al pasado, no se puede volver para atrás. Recuerda, hoy, y cada día, que nadie más que tú eres responsable de cada clavo, de cada madera, de cada terminación, en la construcción de su vida, de su hogar.
Podemos hacer cambios ahora, cuanto antes. Mejorar nuestra relación de pareja es algo que nos incumbe a nosotros. No importa lo que ha hecho o no ha hecho la otra persona encargada de la construcción de esta casa. A cada uno nos toca asumir la responsabilidad de nuestros errores, mejorarlos y con eso servimos de motivación, de aliciente, de ejemplo para que nuestra pareja haga lo mismo. No desde la obligación impuesta por nosotros, sino desde su propia decisión de elegir por si mismo la actitud con la que seguir construyendo su hogar.
La vida que cada día construimos para nuestra relación de pareja es la vida que NOS construimos día a día. NO es el resultado del azar, ni siquiera de la locura de nuestra pareja. Tomando conciencia, haciendo mejoras y asumiendo la responsabilidad, el resultado, nuestra casa, será mucho más satisfactoria.
De cada uno de nosotros depende la cantidad de energía, la cantidad de mimos y amor, la cantidad de interés y respeto, la cantidad de cuidado que hemos puesto para construir nuestra pareja. Si no nos gusta lo que tenemos, hoy podemos dar un cambio, elegir mejores actitudes, mejores materiales, tener más cuidado, empatia y comunicación para así construir para nosotros y para nuestros hijos el mejor hogar posible.
Viki Morandeira
Coach Ontológico
Te ayudo a construir mejor? Si necesitas mejorar tu relación de pareja, si no sabes por donde empezar, si crees que lo estás haciendo todo pero aún así no funciona, escríbeme. Es posible tener una pareja madura, basada en el amor, donde ambos sientan que están en el mejor lugar donde podrían estar y dándoles a sus hijos la base y el legado que no puede comprarse con ninguna cantidad de dinero. Una familia donde crecer apoyados y amados.

Cuento: La fuerza del deseo

coaching emocional
Desear algo con todas nuestras fuerzas. Asumir que lograr aquello que deseamos depende de la "fuerza de ese deseo". Hace tiempo que el ser humano tiene metas, ilusiones, planes, ideas sobre cómo quisiera vivir su vida, sobre cómo desea que su futuro transcurra.
En nuestra mente todos tenemos esa imagen, esa idea de lo que sería sentirnos exitosos, dichosos, felices con nuestra vida, orgullosos de nuestros logros, satisfechos de superar retos.
Cuenta una historia que había un joven que quería tener éxito y ganar mucho dinero, así que fue a un gurú y le dijo:
-Quiero llegar al mismo nivel que tú-.
El gurú le contestó:
- Si quieres estar al mismo nivel que yo, te espero mañana en la playa a las 04.00 am-.
El joven llegó a la playa a la hora señalada, con su ropa deportiva y listo para empezar. El gurú le cogió de la mano y le preguntó:
-¿Cuánto deseas tener éxito?-
A lo que el joven respondió:
-Más que nada en el mundo-.
El gurú lo llevo al agua y una vez dentro, nadaron hasta lo más profundo. El joven dijo:
-¡Esto es una locura! Yo lo que quiero es dinero, no aprender a nadar, no quiero ser salvavidas. ¡Lo que quiero es dinero y éxito!-
A lo que el gurú respondió:
-Nada más adentro, más profundo-.
- ¡Sabes cómo ganar dinero, tienes dinero, pero estás loco!
El joven le dijo:
- Nada más profundo, pensaba que querías tener éxito- le respondió el gurú. Cuando el joven nadó hacia él, le cogió por la nuca y lo hundió en el agua. Lo mantuvo ahí abajo hasta que el joven estuvo apunto de ahogarse. Entonces, le dejó sacar la cabeza y le dijo:
-Tengo una pregunta para ti, ¿en qué estabas pensando cuando tenías la cabeza en el agua?-
-Sólo pensaba en respirar- balbuceó el joven.
El gurú le contestó:
-Cuando quieras tener éxito con la misma fuerza que querías respirar hace un momento, entonces lo tendrás. Cuando estabas en el agua lo único que querías era respirar. No te importaba nada más, ni un partido de baloncesto, ni un programa de televisión, ni salir con tus amigos. Lo único que te interesaba en ese momento era respirar, nada más. Y cuando en tu vida, lo único que tengas en mente sea tener éxito como de la forma que hace un momento querías respirar, entonces tendrás éxito.
Fin.
La fuerza del deseo. La fuerza que le imprimas a tus deseos, a tus metas, a tus objetivos será la que determinará que los logres. Es una relación directamente proporcional. Cuanto menos fuerza, cuanto menos deseo, cuanto menos te importe lograr algo, menos probabilidades tendrás de llegar hasta esa meta.
Por el contrario, cuanta más fuerte sea tu deseo, cuanto más poderosas sean las ganas que tengas de lograr algo, cuanto mayor sea tu fe en que llegarás a conseguirlo, mayor será la probabilidad de lograrlo.
Por eso, muchas veces, cuando no conseguimos nuestras metas, es necesario que nos preguntemos. ¿Realmente deseo conseguir esto? ¿Es algo que me mueve, que me motiva, que hace que no me importe invertir horas y horas hasta hacer realidad mi meta?
Por lo general, fracasamos cuando abandonamos. Y abandonamos cuando esa meta que nos habíamos fijado no era algo que realmente nos movía.
Viki Morandeira 
Tu coach Personal