Cuento: Un solo par de zapatillas

La primera entrada de mi blog, allí por abril del 2010, fue precisamente para hablar de la importancia de los cuentos en nuestro aprendizaje y en nuestro crecimiento personal. Un cuento con metáfora es una manera de enmascarar una enseñanza, es el envoltorio de algo mejor que viene dentro.... Este relato, que puedes leer en mi libro A ti te cuento – Cuentos para Adultos con Inteligencia Emocional es una invitación a reflexionar, a adentrarte en tu mente y a escuchar el click que hace tras leerlo. 

Un solo par de zapatillas
Cuando Ale cumplió 21 años, sus padres le organizaron una estupenda fiesta. Invitaron a sus parientes, amigos, primos, vecinos del barrio, mucha gente querida por él y su familia. Una vez terminada la reunión, cuando ya no quedaba ni uno de los invitados, Ale se recostó en su cama para descansar un poco. Y allí tendido, descalzo, recordaba el día tan estupendo que había pasado. Todo estaba en silencio, después de varias horas de bullicio, risas y música. Pero entre esa feliz calma, escuchó un ruido en el patio de su casa, que le llamó la atención. Miró por la ventana y vio a un anciano de largas barbas blancas. No le conocía de nada, y le
sorprendió que un extraño estuviese allí. Sus padres habían salido a acompañar a la estación de tren a sus tíos, que
habían venido de lejos, por lo que en la casa sólo estaba él.
Se levantó y salió a su encuentro convencido que sería alguien que estaba equivocado de dirección. Al llegar al patio, vio que el anciano se estaba quitando sus zapatillas.
_¿Cuánto calzas?_ Le preguntó sin mirarle a la cara.
_45._ respondió el joven sin saber como reaccionar.
_Bueno, ya no crecerás más._ dijo el anciano y continuó sacándose la otra zapatilla. Tenían un aspecto antiguo, de otra época, casi parecían de museo… Y aun así estaban en muy buen estado.
_¿Sabes…?_ Siguió diciendo el anciano, sin presentarse aun _ estas deportivas me han acompañado durante los
últimos 75 años. Desde que cumplí la edad que tú acabas de cumplir.
¿Cómo sabía su edad? Podía haber visto que estaban festejando un cumpleaños, pero lo de la edad… ¿Cómo podría saberlo? Se preguntó Ale para sí, porque estaba tan atónito que no podía hablar.
_Hoy te han regalado unas, ¿verdad?, con las que podrás hacer todo lo que yo he hecho… _continuó diciendo el viejo sin esperar a que el muchacho respondiera, al tiempo que sacaba un álbum de fotos de un petate que tenía junto a él.
Ale seguía escuchando entre fascinado y sorprendido, mientras contemplaba miles de fotos. ¡¡El anciano parecía haber recorrido el mundo entero!! En todas las fotos salía él, de joven, de adulto, y siempre con las mismas zapatillas, como si jamás hubiese tenido calzadas otras que no fueran esas.
Había fotos de las siete maravillas del mundo antiguo (de lo que quedaba en pie de ellas o de donde habían estado), de las siete maravillas del mundo moderno, de su graduación, de muchos, muchos cumpleaños. Viajes, muchos lugares desconocidos por Ale. Una boda, algunos nacimientos, ciudades modernas, construcciones antiguas, fotos leyendo, haciendo deporte, jugando con niños, de la mano con una mujer, en el cementerio, en muchos parques, en la playa. ¡Si! ¡Hasta en la playa estaba con las mismas zapatillas!
Ale hacia rato que no prestaba atención al anciano, estaba ocupado escuchando sus propias preguntas… Cuando se escucho decir en voz alta: ¿es que usted nunca ha tenido otro calzado que este?
El anciano, lo miro con dulzura, volvió a mirar sus viejas y bien cuidadas zapatillas y le dijo:
_No Ale, nunca he tenido otras. Ni tú tampoco las tendrás. En la vida, solo usarás un par de zapatillas, las que ya llevas puestas. ¿Has visto? Puedes ver maravillas con ellas, podrán acompañarte donde tú quieras ir. De ti dependen todas las experiencias y aventuras que quieras correr, estas mismas zapatillas, te llevarán tan lejos como desees, con la única condición de que las cuides, las respetes, no las llenes de basura, de grasas, de venenos._ El anciano continuó hablando y se agachó delante de Ale para ponerle el par de
zapatillas que le habían regalado por su cumple esa tarde.
_El mundo entero está a tus pies, y podrás hacer aquello que te atrevas a hacer, pero recuerda, no hay recambio para nuestro cuerpo.
Al escuchar estas últimas palabras Ale se despertó en la cama, vio que la ventana de su cuarto estaba abierta y al mirar por ella, no había ni rastro del anciano, ni del álbum de fotos, ni de las viejas y experimentadas zapatillas, pero para su sorpresa, él sí llevaba puestas las suyas.
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Como decía Goethe, no basta con saber, tenemos que aplicar. No es nada nuevo que nuestro cuerpo, este "envase" en el que vivimos, solo será uno para 70, 80, 90 o más años que, con suerte, viviremos. No por ello, no por ser algo que todos sabemos, cambia la realidad. No cuidamos de nuestra salud y de nuestro cuerpo como sería de esperar. 
¿Alguna vez habías pensado en tu cuerpo comparándolo con algo así como un par de zapatos? ¿Te paras a pensar en el resultado que da en tu cuerpo lo que comes, tu estado emocional, el aire que respiras? ¿Has pensado en lo importante que son tus decisiones, tus acciones, tus indecisiones y tus inacciones en determinar cómo será tu cuerpo, tu vida futura? 
Creemos que el futuro es algo tan lejano que olvidamos lo rápido que pasa el tiempo. Si con este pequeño relato logro que decidas recuperar el cuidado de tu cuerpo, hacer las paces con él, cuidar tu alimentación, hacer ejercicio, mejorar tu relación contigo mismo, contigo misma... me sentiré feliz!!! 
Puedes leer más relatos en mi libro A ti te cuento – Cuentos para Adultos con Inteligencia Emocional. Pinchando sobre el título o sobre la foto puedes pedirlo en Amazon.
Viki Morandeira
Coach Ontológico Personal

Me siento mal, Me siento mal animicamente. Me siento mal en todo


En la vida hay momentos, meses en los que arrastramos el dolor y la apatía, la tristeza y la desolación. Nuestra mente no para de repetir: Me siento mal. Me siento mal anímicamente. Me siento mal en todo. Otras veces, estamos bien, y de pronto, como si llegara un flechazo, nuestro ánimo cambia, nos entristecemos y todo se vuele gris y sombrío. Si te ocurre esto, sigue leyendo porque no te hará mal reflexionar sobre cómo pasas de sentirte en un estado de comodidad, paz o tranquilidad a querer salir corriendo de tu vida?

Esto es algo que ocurre gracias a que te dedicas a alimentar al lobo equivocado.
 
¿Qué no tienes un lobo? , dirás ahora.... Puedes leer el relato LOS DOS LOBOS que compartí en mi otro blog y así tendrás una idea más clara. 
 
Puedes leer ahora la otra página, pero regresa, para leer la aplicación práctica, en tu vida, de este antiguo cuento. 
 
Cuando pensamos sobre algo negativo que nos ocurrió en el pasado, tenemos dos comportamientos posibles. Podemos rememorar el dolor, volver a sufrir y hundirnos. O podemos recordar que hoy estamos bien, que eso forma parte del pasado y recuperar la calma. 

El dolor o la calma,  y  los comportamientos que tenemos tras recordar algo negativo del pasado, son consecuencia de lo que pensamos. Esos sentimientos son el resultado de  las ideas que alimentemos. Sentir dolor o paz viene de alimentar al lobo correcto o al lobo equivocado... ¿Ponemos ejemplos?
 
Es tu cumpleaños, y uno de tus amigos no te ha llamado, o le habías pedido un favor a tu pareja y no lo hizo, o alguien hace algo que no es lo que tú esperabas, en algún momento, por algún motivo (que ahora no es importante) esperabas algo que otra persona no hizo. ¿Cómo te sentirías?
 
Cuando esperamos algo, o consideramos especial una situación, no es raro sentirse defraudado, o triste, incluso que nos invada un poco de rabia por que no nos han tenido en cuenta, o no nos han dedicado un poco de tiempo.... pero de esas emociones a etiquetar a esa persona como mala persona o no digna de amistad hay un gran paso. Cuando a algo que no salió como esperábamos respondemos con esa rabia, la diferencia está en alimentar al lobo equivocado. Podemos recrearnos en esos pensamientos que nos dicen no nos quieren porque no nos han llamado, alimentar la rabia y cambiar nuestra actitud pagando con la misma moneda, podemos caer en la frustración y tratarle con frialdad sin siquiera explicarle nuestros cambios.... Muchos de nuestros pensamientos, al alimentarlos dan como resultado el deterioro de una relación, (de amistad, pareja, trabajo o familiar)
 
Sin ser conscientes, en nuestra pareja, aunque todo funcione y seamos felices, también podemos cometer el error de alimentar al lobo contrario y tomar decisiones que cambian el futuro de nuestro esposo o esposa, de nuestros hijos, cuñados, sobrinos, suegros, muchas personas tendrán un futuro distinto por no haber tenido otra perspectiva al respecto. Otro ejemplo.
 
Tomemos un hecho. Una pareja que tiene relaciones con menor frecuencia que antes. Uno de los dos puede empezar a alimentar al lobo incorrecto cuando se hace las siguientes preguntas: ¿Será que no me quiere y por eso no tenemos ya intimidad como antes? ¿No le importo y le da más tiempo a los niños, al trabajo? ¿Cada vez le importo menos?
 
A medida que se alimenta esa duda, mientras alimentamos emociones negativas, al lobo equivocado, esa DUDA crece más y más, sin dar importancia a todos los demás detalles que son la certeza de una relación hermosa.... y cuando nos enfocamos en algo... ocurre lo de aquella frase, que dice: Que el árbol no nos deja ver el bosque. 
 
No solemos cuestionar esos razonamientos. Tenemos como válido nuestro pensamiento sin cuestionarlo y eso nos generan dolor, desazón, desilusión.... Alimentamos esos pensamientos, enfocando solo en lo negativo y por nos vamos alejando de la realidad. Nos hacemos las preguntas equivocadas y obtenemos respuestas que no nos ayudan. 
 
¿Y si te equivocas al pensar que tu pareja no te quiere? ¿Y todo lo demás que hace por ti?
¿Y si no es falta de afecto, ni que le importes menos y si es otra cosa, como que está pasando por un episodio de "burn out", está quemada o quemado?
¿Y si hicieras tú cambios, siendo una persona proactiva en lugar de una persona reactiva?
¿Y si te preguntas qué puedo hacer yo para que esta situación cambie?
 
La mayoría de las veces, cuando alimentamos al lobo equivocado (desilusión, furia, victimismo, intolerancia, frustración) conseguimos que nuestras emociones sean muy dolorosas.
 
Para que esa situación que nos genera dolor cambie, necesitamos alimentar al lobo correcto. Alimentar la confianza, la esperanza, la alegría, la ilusión, la responsabilidad en lugar del victimismo, hace que esa situación que nos genera dolor empiece a cambiar.
 
Nuestras relaciones no se deterioran exclusivamente por las actitudes de los demás, también son peores por alimentar al lobo equivocado, por esperar perfección del otro, por alimentar la duda, por encerrarnos tras un muro construído desde el enfado sin que los demás puedan acercarse más. 
 
Y ellos no leen la mente. Los demás no comprenden las cosas como nosotros las tenemos en nuestra cabeza. No siempre comprenden lo que les decimos, o no escuchan para comprender, a veces escuchan para responder y cuando te quejas, se defienden o justifican. Recuerda, entre dos personas cada uno tiene un 50% de responsabilidad en el funcionamiento de la relación, pero cuando hablamos de comunicar, quien tiene algo que comunicar es quien en ese caso tiene el 100% de responsabilidad de explicarse, de diversas maneras, hasta ser comprendido.
 
Este es un fallo de comunicación habitual, si no nos entiende nos rendimos dejando de asumir nuestra responsabilidad en ser comprendidos. Cometemos el error de decir "no me entiende" en lugar de enfrentarnos a las charlas que sean necesarias para ser comprendidos.... ¿Cuál es el precio de esta actitud? Alimentar la idea de que no te entiende y no te entenderá, muchas veces, es construir un camino hacia el divorcio. Piensa, ¿Te quieres separar porque no te entiende o porque tú no has sabido transmitir lo que necesitabas transmitir? Recuerda que el Resultado de la comunicación depende de la flexibilidad del emisor. 
 
Antes de alimentar la frustración y la desilusión busca ayuda si no encuentras la manera de ser comprendido, busca comprender qué es lo que la otra persona necesita escuchar para poder entender..... Vale la pena esforzarse para mejorar la comunicación, porque de eso puede depender el futuro de tu familia, de tus hijos. 

Alimenta el perdón, al lobo correcto, la aceptación, al lobo blanco, la alegría, la comprensión.... Se puede tener una actitud más positiva hacia los demás y hacia las situaciones vivdas. No somos víctimas de los demás. Nuestra vida no es el resultado de lo que los demás han decidido para ti. Siempre estamos donde estamos por nuestros pasos y muy significativamente por los que no hemos dado.


No siempre te entienden, a veces no has expresado lo mismo que pensabas que estabas queriendo expresar, o has usado la queja y el otro se ha defendido en lugar de comprenderte.
 
El motivo por el que te comunicas es para conseguir un determinado resultado, y  es tu responsabilidad que tus palabras sean comprendidas para producir en el otro el efecto que tu buscabas, no es culpable el otro por no haberte entendido....
 
Puedes reconocer a una persona que está alimentando al lobo incorrecto. Será una persona que se enfada por todo, que incluso se enfada cuando crees no haber hecho nada malo....Si tu pareja está alimentando la duda sobre la relación es necesario pasar de ser parte de su problema a convertirte en responsable de la solución.
 
Cada día podemos destruir o construir. Mejorar o deteriorar una relación está en nuestra mano. 
 
Viki Morandeira
Tu coach personal
 

Miedo al Rechazo: Ejercicio Práctico (7º parte)



Y por último, terminando con esta serie de 7 artículos sobre el Miedo al Rechazo, te daré una serie de ejercicios para poner en práctica. No dejes de hacerlos, pueden ser los que marquen la diferencia en tu vida. Si quieres comentarlos conmigo, sabes que puedes hacerlo desde este enlace. Contacto. o bien dejando un comentario en el blog.


Miedo al Rechazo
1º Parte ¿Qué es el Miedo al Rechazo?
2º Parte Características
3º Parte ¿Cómo se comportan con quien lo sufre?
4º Parte Motivos del Miedo al Rechazo
5º Parte Preguntas Poderosas
7º Parte es la que estás leyendo

Para hacer este ejercicio es necesario que hayas leído los artículos anteriores, te tomará unos minutos. ¿Tu vida no vale invertir esos minutos? Yo creo que si!!

Busca un cuaderno donde hacer los ejercicios por escrito. ES IMPORTANTE. ¿Acaso no te importa mejorar? Yo creo que si!!!

Ponle nombre a tu miedo. 


  • En tu cuaderno escribe el nombre de aquellas personas o grupos cuyo rechazo temes. 

¿Cómo te comportas?

  • Escribe, teniendo en cuenta los artículos 1 y 2 y por supuesto, tu propia experiencia, ¿cómo te comportas? ¿Cómo expresas con cada persona tu miedo a no ser aceptado?
¿Cómo te gustaría comportarte?

  • Si no tuvieras miedo a ser rechazado, si el miedo dejara de estar presente, ¿cómo te gustaría ser, qué te gustaría decir, cómo te gustaría comportarte, cuáles serían tus nuevos comportamientos, más sanos, mas positivos y más constructivos?
¿Qué pasaría?

  • Ahora, escribe en tu cuaderno, como te sentirías si actuaras con esos nuevos comportamientos. ¿Cómo cambiaría tu forma de relacionarte? ¿Qué ganarías? ¿Qué de positivo habría ahora en tu vida? ¿Qué metas podrías alcanzar? ¿Qué cosas nuevas podrías emprender?
¿Qué te lo impide?

  • Pon por escrito, ¿qué obstáculos, sin incluir al miedo, te están impidiendo dar esos pasos? ¿Hay otras circunstancias que te estén privando de actuar más asertivamente? ¿cuáles?
¿Son Pensamientos Irracionales?

  • ¿Son obstáculos reales, problemas reales que debes solucionar? ¿Conversaciones pendientes que te falta tener? ¿O son Pensamientos Irracionales? Aquí tienes los pensamientos irracionales para leerlos. 
ACCIÓN


Nada se resuelve si no entramos en acción. Para escalar una montaña hay que ir dando pasos. Para cocinar un pastel, hay que encender el horno, preparar la masa, buscar un molde.... Para cada cosa que deseamos conseguir, es necesario entrar en acción. El primer paso puede ser difícil, pero como es escribir, y hacer este ejercicio, nadie puede dañarte. Nadie puede hacerte ningún mal mientras escribe. Toma la decisión de valorarte, de ponerte primero en la lista de personas importantes en tu vida. Cuídate, Trabaja en tu Vida, en tu Superación Personal, busca frases positivas que te estimulen a sentirte mejor, cambia el pensamiento negativo, rodeáte de personas que pueden apoyarte. No te quedes frustrado, quejándote de no avanzar. Si no das ningún paso, eso es lo que obtendrás. NADA. ABSOLUTAMENTE NADA DE NADA, más que el mismo dolor que sientes ahora en tu vida. En tí está la llave para cambiar este dolor. Si quieres, podemos trabajar juntos, en una sesión tendrémos resueltos los pasos a dar. 

Viki Morandeira
Tu Coach Personal
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Como superar el miedo



¿Te Falta Confianza, Seguridad en Ti ?
La seguridad no llega antes que los pasos,
no llega antes que los retos,
no llega antes que las metas.
Igual que en el diccionario, logros, metas, pasos y retos. estos siempre van ANTES que Seguridad.
La seguridad, la confianza en uno mismo, es algo a lo que llegamos cuando vamos dando pasos, cuando nos arriesgamos y enfrentamos aquello que nos “reta” a dar un paso más, y otro más, a salir fuera de nuestra zona de confort.
El miedo puede ser paralizante. El miedo a cometer un error nos hace analizar y analizar una y mil veces las cosas, hasta llegar a producir la parálisis por análisis. 
Dentro de la zona de confort hay rutina, “certezas”, pero fuera de la zona de confort, junto con lo nuevo, lo incierto, también está la oportunidad de construir nuestra confianza,
LA VERDADERA SEGURIDAD EN UNO MISMO.
Paso a paso. >Metas cortas, nos dan seguridad rápida. Y por eso, para ir ganando, hay que plantearse metas bien cortitas, lograrlas, y FELICITARTE!!! FESTEJARLO, DECIRTE AL ESPEJO QUE ERES UNA PERSONA CAPAZ!!! Decirte bien alto que ERES UNA PERSONA TRIUNFADORA!!!
El miedo paraliza. Escucha, háblale de tú a tú. Sientate frente al miedo y preguntale… ¿qué quieres conseguir? ¿de qué me estás protegiendo?
Tendrá respuestas que te harán dar los pasos necesarios para salir de la parálisis. Si nos obligamos a “no tener miedo”, pero sin escucharlo, seguimos paralizados….
Viki Morandeira
Tu coach personal

El cuento del Martillo

cuento del martillo
Me encantan los cuentos. Por algo los han inventado en la antigüedad, y por algo se han ido transmitiendo oralmente desde tiempos inmemoriales. Un cuento es sabiduría condensada. Un cuento es una enseñanza que "entra" sin resistencias.
Si, porque al escuchar el cuento, al leerlo, no estamos recibiendo una "lección de vida" por parte de una persona, al escuchar ese cuento, esa persona no nos está diciendo:
-Tu lo haces muy mal, mira, lo que deberías hacer es esto.
Cuando alguien llega y nos quiere dar un consejo, corregir, pero no le hemos pedido nada, nuestra mente se defiende poniendo resistencia, rechazando esa enseñanza.
Por eso han surgido los cuentos. Porque para nuestros problemas siempre hay solución, otros ya han pasado por lo mismo, casi por lo mismo, y han sabido sobreponerse, remediarlo. Esa sabiduría, se ha "guardado" en un cuento. Se ha disfrazado de relato para vencer las resistencias de los sabelotodos que no han sabido decir: ¿me ayudas con esto?
El cuento surge del respeto del sabio. Porque es una manera de no actuar como el hombre del cuento de la Mariposa y el Hombre.  Porque es una manera de respetar al otro sin caer en la falta de empatía. Un cuento es la manera de decirle al otro: aquí tengo una solución para tu problema, aquí te la dejo, si entiendes el cuento será porque estabas listo para recibirlo. Si no lo comprendes, será porque tengo que esperar a tu lado, amablemente, hasta que seas tú quien descifre su moraleja.
Si has llegado hasta aquí, permíteme compartir contigo un cuento hermoso. Un cuento que nos muestra como a veces, desde nuestra mente, creamos realidades inexistentes que nos generan dolor.
Aquí va:

El Cuento del Martillo

Un hombre desea colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. Su vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir a su vecino que le preste su martillo.
Pero le asalta una duda: ¿Qué? "¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y realmente abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiera prestada alguna de mis herramientas, yo se la dejaría sin dudarlo. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede negarse uno a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y luego, todavía se imaginará que dependo de él. Y sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo"

Así, nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, a duras penas espera que se abra la puerta y, antes de que el vecino tenga tan sólo tiempo de decir "Buenos días", nuestro hombre le espeta furioso: "¡Quédese usted con su martillo, so penco!"

Desconozco el autor del cuento. Pero , ¿a qué es fabuloso? 

La sabiduría condensada en tan escasas líneas es demoledora. 

¿Cómo tu análisis de las situaciones puede estar cargada de prejuicios? 
¿Había realmente un conflicto, o lo ha creado tu mente? 
¿Has dado por ciertas muchas cosas sin apenas cuestionarlas? 
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tienes conflicto con alguien porque le has prejuzgado, o le has prejuzgado y eso te ha llevado a tener un conflicto? 
¿Te complicas tu mismo tu realidad con los demás? 
¿De quien depende el "clima mental" con el que te relaciones con los demás? 
¿Das por válidas algunas presunciones sobre la conducta de los demás? 

Esto me recuerda a otro cuento, que si bien es algo "machista", no deja de ser realidad muchas veces. 

Nos hacemos la película. El amigo del cuento, a partir de un pensamiento. ¿y si no quiere prestármelo? teje una historia plagada de suposiciones, prejuicios, fantasías. Y a nosotros nos ocurre muchas veces esto cuando ante las reacciones inesperadas de los demás, empezamos a hacer conjeturas.... 

¿Y si le pido a mi pareja ir al cine y no quiere ir? Puff.... nos montamos ahí una película más larga que la que íbamos a ir a ver al cine!!! Sin duda!!! Pero la nuestra, encima, no tiene final feliz. La nuestra acaba como el cuento del martillo, descargando la rabia que nosotros mismos hemos alimentado en nuestra mente al imaginarnos por qué los demás no hacen lo que nosotros esperamos que hagan.... 

Nos inventamos las cosas. Nos las creemos y encima dejamos que eso que nos acabamos de "fabular" nos cambie el ánimo e incluso determine como nos comportamos con el otro, llegando a deteriorar nuestras relaciones. 

Ya me dirás, el pobre vecino puede que ahora en lugar de abrir la puerta con total tranquilidad, tras el incidente, ahora escudriñe la mirilla por miedo a que su vecino haya decidido reparar algo más en su casa...  :) 

Si necesitas algo, pídelo. 
Acepta que los demás pueden decir que no. 
Agradece, sea un si o un no, el tiempo de la persona a quien le has hecho la petición. 

y recuerda. Cuando vayas  a pedir algo, dale siempre al otro la certeza de que un no por su parte no será tomado en cuenta, no será castigado con un enfado, no será motivo para rechazarle. Hay muchas personas, que sufriendo de "miedo al rechazo" y con una conducta falta de asertividad, se sienten obligados a decir que si cuando en realidad deseaban ejercer su derecho a decir que no.  

Si esto te que has leído te provoca sufrimiento en tus relaciones personales, hay solución. Pide ayuda. Que como dice aquel tango, El que no llora no mama. 


Viki Morandeira
Tu Coach Personal

Como ayudar a una persona introvertida

persona introvertida
Una de las habilidades que nos definen como personas con empatía es la capacidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Empatía, no solo significa ponerse en el lugar del otro, sino ser conscientes de ese otro, de sus diferencias, de sus cualidades. No es lo mismo ponerse en el lugar de una persona introvertida, que hacerlo en el lugar de una persona extrovertida. ¿Verdad? Las necesidades y cualidades de una persona son diferentes, por eso, nuestra manera de empatizar con esa persona ha de ser diferente.
A la hora de relacionarnos hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a una persona introvertida a sentirse cómoda, a gusto, y así también hay muchas conductas nuestras que pueden ser interpretadas como ataques personales, como intromisiones y que pueden arruinar la relación con esa persona. Por eso, si la persona más importante de tu vida es introvertida, nada mejor que aprender cuáles son sus necesidades y mejorar así la relación.
Aprender a Gestionar las relaciones interpersonales desde la empatía, forma parte de las 5 habilidades claves de la inteligencia emocional. Más concretamente de la las habilidades interpersonales.
¿Qué necesita una persona Introvertida?
  1. Respeto por su necesidad de privacidad.
Podemos creer que se sienten solos, tristes, que necesitan que "les ayudemos" a salir de esa situación, pero nada más lejos de la realidad. Una persona introvertida es feliz. Vive feliz mientras se respete su privacidad, mientras se le permita hablar consigo mismo sin ser interrumpido constantemente con conversaciones banales, superfluas, de esas que se nos ocurren cuando no sabemos de que hablar y queremos romper el hielo. Pues nada. Si tienes que hablar con un introvertido, será mejor que busques temas que realmente le interesan porque sino desconectará y dejará de escuchar.
2. Nunca le abochornes en público.
Una persona introvertida sufrirá si en una reunión de amigos cuentas tú algo sobre ella que no quiere compartir. NO importa si es una tontería. Si es introvertida, le incomoda que se hable de su privacidad y hacerlo es lastimarle. Punto. NO hay otra manera peor de hacerle daño que no respetar su privacidad. Además, por lo general no dirá nada, le dará vergüenza decir que eso le incomoda, pero la situación se irá guardando en su vaso, deteriorando la relación contigo.
3. No le presiones ante situaciones nuevas.
Deja que observe, que meta primero la nariz, que investigue, que sea él primero quien observe esas situaciones que son novedosas para él sin presionarle a tomar una decisión porque a ti te corra prisa. Una persona introvertida sufrirá si se sienta obligada a ir más deprisa, a ir a un ritmo con el que no se siente cómoda y te responsabilizará a ti de esas emociones negativas.
4. No le interrumpas.
Por lo general una persona introvertida no es de lo más habladora que hay. Se lo piensa y repiensa a la hora de hablar. Por eso, una vez que ha empezado a hablar, es importante no cortarle, no interrumpirle porque puede que decida dejar de hablar y no compartir sus emociones contigo.
5. No le cambies las condiciones sin preaviso.
Una persona introvertida, necesitará que hables con ella con calma, tiempo y tranquilidad si habrá cambios en su vida. Necesita poder pensarlo, hacerse a la idea, pensarlo otra vez y plantear preguntas sobre esos futuros cambios. Si hace algo sin haberlo pensado y repensado, solo porque había que hacerlo, muy probablemente (si esos cambios no le gustan) te echará a ti la culpa de su nueva situación. Por eso, consensuar. Buscar el tiempo necesario y hablar claro sobre los futuros cambios. Incluso si ese cambio será pequeño, avísale, dale tiempo. Si tiene que dejar de hacer algo para ocuparse de otra cosa, dale 15 minutos y lo hará encantado.
6. No le reprendas, no le eches la bronca en público.
En realidad a nadie le gusta que le reprendan si ha cometido un error o si ha hecho algo mal, y mucho menos en público. Hacer bromas incluso sobre sus posibles fallos, errores, o manías tampoco le agradará. Aunque para uno haya cosas que no importa que otros conozcan o incluso se rían de nuestros defectos, es bastante probable que a una persona introvertida no le hará mucha gracia encontrarse en esa situación. Y si tú eres quien le hace sentir mal, irá acumulando dolor en la relación contigo.
7. No le enseñes en público. 
Un introvertido puede que se sienta incómodo si los demás se dan cuenta que hay algo que no sabe. No le desagrada aprender nuevas habilidades ni le desagrada que le expliquen algo nuevo. Pero se sentirá realmente mal si no tomas la precaución de estar en privado a la hora de ponerte a explicarle eso que necesitas que sepa hacer.
8. No le pidas respuestas inmediatas. 
Tiempo. Tiempo. Paciencia. Si realmente quieres cuidar de la relación con esa persona introvertida, por mucha prisa que tengas para obtener una respuesta, recuerda que necesita tiempo para pensar en lo que acabas de preguntarle, tiempo para preguntarse a si mismo qué piensa, qué necesita, qué opina y tiempo para responderte.
9. No le presiones para ser sociable. 
Una persona introvertida se sentirá muy a gusto con dos o tres personas con quienes comparte aficiones, gustos, temas de conversación, pasiones.... pero dificilmente se encontrará bien si le presionas para ir a conocer a 20 o 30 personas a la vez. Incluir a un introvertido en tu grupo de amigos ha de ser algo paulatino, para lo que cuentes con su aprobación. Si no le apetece relacionarse con los demás, o hacer muchos amigos, respétalo. Siempre es mejor ir solo a algún sitio, que ir acompañado de una persona que va a este sitio sintiéndose obligada. Puede que en el futuro este sea un motivo de desgaste de la relación. Por lo tanto, no quieras que tenga gran cantidad de amigos.
10. No quieras convertirlo en extrovertido 
Por mucho que quieras ayudar a una persona tímida o de conducta pasiva, o introvertida, porque creas que salir, conocer gente, actuar sin pensar o hacer cambios en su vida  para ti sea la manera de "ser feliz", te aseguro que en este caso el remedio es peor que la enfermedad. No hay nada que moleste e incomode más que querer ser cambiado, corregido, mejorado. Una persona introvertida no tiene nada malo. Es diferente a ti y necesita ser tratado de una manera distinta. Nada más. Ni mejor ni peor. Simplemente distintos.
Piénsalo así. Ser introvertido es como tener diabetes. No, espera, espera, no estoy diciendo que es una enfermedad. Permíteme que te lo explique.
Cuando en nuestra familia, nuestro hermano, esposo, hijo, mujer, tiene una intolerancia alimentaria, diabetes, problemas de hipertensión, seguramente le cuidarás, tendrás precauciones a la hora de cocinar, ¿verdad? Si tu pareja es intolerante a la lactosa, no se te ocurrirá cada día ponerle una taza de leche para desayunar, ¿verdad? Pues con esto es igual. Si esa persona con quien no te llevas del todo bien es introvertida, analiza como te has estado comportando. ¿Has cumplido con los 10 puntos anteriores para cuidar la relación con una persona introvertida? O por el contrario,  ¿le has servido un vaso de leche diario a un intolerante a la lactosa?
Para mejorar nuestras relaciones personales, para realmente ser empáticos, lo más importante es reconocer que no todas las personas somos iguales y por tanto no a todos les gustará que les tratemos de la misma manera.
Viki Morandeira
Tu Coach Personal