La Aceptación. Una gran herramienta.

¿Cuántos días de mi vida pasé quejándome por cosas que ya habían pasado?
¿Cuántas veces, hechos que yo no podía cambiar, cambiaron mi humor?
¿Cuánto sufrimiento adicional agregué a mi vida por volver sobre el mismo tema?
¿Qué gano luchando una y otra vez contra aquello sobre lo que no tengo control alguno?


Quisiera compartir con ustedes una herramienta. Un instrumento que, usado en momentos clave, puede (y de hecho lo consigue) liberarnos de una gran carga.

Les presento a ... La Aceptación

Aceptar no significa que algo te guste, no quiere decir que no tengas nada que quieras cambiar, aceptar no es justificar los hechos que hayan ocurrido.

La Aceptación es la herramienta por la cual puedes experimentar (sin sentir rechazo ni negarlo) que un hecho es eso. Un Hecho. Algo ya pasado, algo que ya HA SIDO HECHO.

Me gustaría proponerte un ejercicio:

1.- Tómate un momento para pensar en alguna cosa que te haga daño. Piensa en algo del pasado que cada vez que vuelve a tu mente llena tu corazón de dolor.

2.- Escribe ese pensamiento en una oración. No pongas juicios ni que opinas sobre lo que ocurrió. Solo escribe un hecho. Por ejemplo. "Suspendí el examen de ingreso"

3.- Ahora plantéate estas preguntas:

- ¿ Consigues revertir la situación por culparte a ti o a otra persona por lo que pasó?
- Sintiendo enfado, rabia, odio.... ¿lograrás que lo que ocurrió no vuelva a suceder?
- ¿ Crees que dándole vueltas y vueltas al mismo tema conseguirás que las cosas sean distintas a como fueron?

No tengas prisa... Piensa, reflexiona, usa el tiempo que sea necesario para entender bien tus respuestas a estas preguntas. Y escríbelas debajo de tu primera frase.

4.- Ten en cuenta tus respuestas. ¿Hay alguna que puedas desechar porque es una idea irracional, porque al leerla en lugar de calmarte te vuelve a producir ansiedad? Si has escrito alguna respuesta que te genere emociones negativas, táchala.

5.- Ahora, vuelve a leer tu primera frase y dí en voz alta.

ACEPTO QUE.... ( lo que ocurrió para que te sintieras como te sentías)

6.- Procura prestar atención a tus sensaciones, - ¿Cómo te encuentras?
- ¿Has podido relajarte?
- ¿Sientes alivio, menos ansiedad?

Si es así, si tu estado emocional ha cambiado con respecto a como te sentías cuando escribiste la primera frase, entonces, puedes romperla y tirarla. Si en cambio sigues teniendo las mismas creencias. Trata de hacer el ejercicio otra vez dentro de unos días.


¿Qué ocurre cuando nos resistimos, cuando intentamos luchar contra aquello que nos hiere? Si priorizamos la lucha, estamos abonando el terreno para que el Resentimiento crezca con más fuerza. Consumimos nuestras energías y nuestro tiempo "juzgando" algo que ya pasó y que no tenemos forma de modificar.

En cambio, si miramos "el hecho" desde la Aceptación, podemos decirnos a nosotros mismos: Reconozco que aquello que pasó me hubiera gustado que fuera de otra manera, que no gano nada quedándome atrapado allí. Acepto lo que ocurrió y ahora voy a mirar hacia adelante y poner todas mis energías en ver que puedo hacer y no en pensar "¿como podrían haber sido las cosas?; sobre las que ya no tengo ningún control.


Aceptar te da la oportunidad de concentrarte en tus objetivos y sueños, en lugar de quedarte anclado pensando en las cosas que no son como tu querrías que fueran.

Aceptar no es, en ningún caso, resignarse. Sino expresar nuestra valentía para aceptar los hechos.

Aceptar es reconocer que hay cosas sobre las que no tenemos ningún control.

Aceptar es dejar de luchar y recuperar la PAZ.

Aceptar nos permite dejar de ser víctimas de las circunstancias para ser protagonistas de nuestra vida.

Comprender, llegar a ver los motivos, depende de nuestra experiencia y nuestras vivencias, en cambio, Aceptar, Tolerar y Respetar, dependen de NUESTRA voluntad.


Viki Morandeira
Tu Coach Personal
www.coachinprotagonistas.wordpress.com



Como aprovechar la sabiduría de otros.


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Cuenta Cuentos

Es imposible ponerle fecha al inicio de esta actividad. Y mucho menos localizar un punto exacto en el mapa donde podamos decir con total seguridad… ¡Aquí fue contado el primer cuento! En todas las culturas, civilizaciones o religiones, el cuento ha acompañado a la humanidad, mezclándose con su historia. Ya sea por mero entretenimiento, como instrumento para la comunicación entre las personas, o teniendo en cuenta su mayor significado, para hacernos recordar ” verdades “ eternas, el cuento nos acompaña desde tiempos inmemoriales.


El cuento … ese lenguaje casi olvidado!! Entendiendo como tal, todo aquel relato, ya sean metáforas, parábolas, fábulas… todo texto susceptible de ser narrado.
En culturas ancestrales, surge la tradición oral, y transmitidas de boca en boca, las leyendas, narraciones y fábulas, llegan a nuestros tiempos. Durantes miles de años fue la única forma de conservar la sabiduría, la historia y hasta las bases de algunas religiones. Podemos encontrar cuentos árabes, hindúes, sufíes, parábolas cristinas, leyendas griegas, relatos mayas, proverbios chinos y así podríamos seguir enumerando, tantos como culturas encontramos en el mundo. Hay incluso cuentos que nos han llegado transformados en chistes.
La cultura India tiene el Mahabarata, que tiene la extensión de 12 Biblias!!! También habremos oído hablar de los dioses del Olimpo, las mil y una noches, pero la tradición islámica tiene infinidad de cuentos mucho menos conocidos, así como los cuentos jasídicos de la tradición judía.

Muchos de ellos tienen una función específica. Educar. Esta palabra proviene de la raíz “educen” que significa “sacar de”. Así como Sócrates utilizaba su mayéutica para que sus discípulos recordaran cosas, que ya sabían, pero que no sabían que las sabían. El cuento cumple la misma función. Activa un mecanismo del hemisferio creativo, y predispone a la mente a aprender aquello que la narración transmite de manera simbólica. Se dice que cuando los antiguos querían proteger sus enseñanzas de las gentes vulgares, incultas, las encerraban en un mito, con lo cual quedaban selladas y solo podían ser abiertas nuevamente por un hombre preparado interiormente. Muchos de los cuentos sufíes, hindúes, jasídicos, tienen algo que enseñar, pero nuestra prevención bloquea esta posibilidad.
De niños, quien no deseaba pasar una tarde agradable, con sus amigos, reunidos alrededor de un mayor (por lo general un abuelo o abuela) escuchando historias inverosímiles. ¡Pero nada nos sorprendía! Si una alfombra salía volando, no cuestionábamos que tipo de energía utilizó para volar.


¿POR QUÉ UN CUENTO?

Nuestros dos hemisferios cerebrales tienen distintas funciones. El izquierdo es el dominante en la gran mayoría, está relacionado con la parte verbal, y se encarga de los razonamientos, deducciones, solución de problemas. El hemisferio derecho se encarga de la expresión no verbal, de la creatividad, de la conducta emocional, de manejarse con imágenes.
La sensación de “deja vu” de llegar a un sitio y “sentir” que ya habíamos estado allí, es una pequeña aceleración del hemisferio derecho con respecto al otro. Una pequeña fracción de segundo y nuestra percepción se ve alterada. De aquí a la relación que tiene este fenómeno con los cuentos es una manera complicada de explicar algo que ya manejaban otros muchos pueblos anteriores a la época moderna.
El cuento, al ser atemporal y carecer de situación espacial específica, tiene una lógica muy diferente a la razón. Este hecho, produce una desconexión del hemisferio izquierdo al escuchar una narración que cumple estos requisitos, y el cuento entra directamente al hemisferio derecho, sin pasar por la censura de la lógica., activándolo y creando una reacción.

Anthony de Mello, en su libro El Canto del Pájaro, dice que hay tres formas de leer un cuento:

  1. Leerlo una sola vez y pasar al siguiente. Esta forma solo sirve de entretenimiento.
  2. Leerlo dos veces, reflexionar sobre el y aplicarlo a nuestras vidas. Compartir nuestros pensamientos con aquellos que han leído el cuento con nosotros.
  3. Volver a leerlo, después de haber reflexionado sobre él. Crear un silencio interior y dejar que el cuento nos hable, que nos muestre su fragancia, su melodía, su profundo significado interno.

El tercer sistema tiene un elemento muy valioso. La magia del cuento, reside, en que aunque sea siempre el mismo, el momento psicológico en el que lo leemos, las circunstancias que nos rodean en el momento de saborearlo, son siempre diferentes y esto despierta nuevos y refrescantes significados.
Con los cuentos puede ocurrir como con las frases célebres, los proverbios chinos, etc, quedan olvidados hasta que los necesitamos para explicar un determinado contexto. Surgen de nuestro interior en el momento justo para dar sentido a algo que nos esta pasando. No me refiero al cuento de Caperucita y el Lobo, sino a aquellos cuentos que llevan escondida una enseñanza profunda y fundamental.

APRENDIZAJE

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No debemos despreciar el cuento y su pedagogía, situándolo en el contexto de la infancia, olvidando así que existen cuentos para adultos, y que cada día podemos aprender algo nuevo, inesperado y provechoso. En Oriente, el cuento se utilizó como vehículo de una enseñanza superior, y esto es así, porque hay un paralelismo entre los relatos (con sus alegorías, simbolismos, personajes) y la forma en que la conciencia humana se comporta a veces. Así, escuchando un cuento sobre un asno, un anciano y su discípulo, podemos comprender muchos comportamientos humanos actuales. Estos cuentos son verdaderas obras de arte consciente, construidas por gente que sabia exactamente lo que estaba haciendo, y con la intención que fueran utilizados por quienes supieran que hacer con ellos.
Cada uno de estos relatos es una joya del pasado, otras formas de ver el mundo, que corren el riesgo de perderse para siempre.

El cuento y sus enseñanzas forman parte del patrimonio de la humanidad, son también una esperanza, un pasaje a otros mundos donde las alfombras vuelan y las princesas besan ranas. No importa si ese lugar lo podemos situar en un mapa, pero si tenemos que recordar, que en algún lugar dentro de nosotros mismos, espera ese niño que aún es capaz de asombrarse con historias fabulosas. Pero lo más importante, es, que si dejamos que nuestro niño escuche estos cuentos, sacaremos las enseñanzas en ellos atrapadas para poder cambiar nuestro miedo en valentía, nuestra tristeza en alegría, nuestra desconfianza en cordialidad. Nunca dejemos de soñar.


Viki Morandeira
Tu Coach Personal