Cuento: La fuerza del deseo

coaching emocional
Desear algo con todas nuestras fuerzas. Asumir que lograr aquello que deseamos depende de la "fuerza de ese deseo". Hace tiempo que el ser humano tiene metas, ilusiones, planes, ideas sobre cómo quisiera vivir su vida, sobre cómo desea que su futuro transcurra.
En nuestra mente todos tenemos esa imagen, esa idea de lo que sería sentirnos exitosos, dichosos, felices con nuestra vida, orgullosos de nuestros logros, satisfechos de superar retos.
Cuenta una historia que había un joven que quería tener éxito y ganar mucho dinero, así que fue a un gurú y le dijo:
-Quiero llegar al mismo nivel que tú-.
El gurú le contestó:
- Si quieres estar al mismo nivel que yo, te espero mañana en la playa a las 04.00 am-.
El joven llegó a la playa a la hora señalada, con su ropa deportiva y listo para empezar. El gurú le cogió de la mano y le preguntó:
-¿Cuánto deseas tener éxito?-
A lo que el joven respondió:
-Más que nada en el mundo-.
El gurú lo llevo al agua y una vez dentro, nadaron hasta lo más profundo. El joven dijo:
-¡Esto es una locura! Yo lo que quiero es dinero, no aprender a nadar, no quiero ser salvavidas. ¡Lo que quiero es dinero y éxito!-
A lo que el gurú respondió:
-Nada más adentro, más profundo-.
- ¡Sabes cómo ganar dinero, tienes dinero, pero estás loco!
El joven le dijo:
- Nada más profundo, pensaba que querías tener éxito- le respondió el gurú. Cuando el joven nadó hacia él, le cogió por la nuca y lo hundió en el agua. Lo mantuvo ahí abajo hasta que el joven estuvo apunto de ahogarse. Entonces, le dejó sacar la cabeza y le dijo:
-Tengo una pregunta para ti, ¿en qué estabas pensando cuando tenías la cabeza en el agua?-
-Sólo pensaba en respirar- balbuceó el joven.
El gurú le contestó:
-Cuando quieras tener éxito con la misma fuerza que querías respirar hace un momento, entonces lo tendrás. Cuando estabas en el agua lo único que querías era respirar. No te importaba nada más, ni un partido de baloncesto, ni un programa de televisión, ni salir con tus amigos. Lo único que te interesaba en ese momento era respirar, nada más. Y cuando en tu vida, lo único que tengas en mente sea tener éxito como de la forma que hace un momento querías respirar, entonces tendrás éxito.
Fin.
La fuerza del deseo. La fuerza que le imprimas a tus deseos, a tus metas, a tus objetivos será la que determinará que los logres. Es una relación directamente proporcional. Cuanto menos fuerza, cuanto menos deseo, cuanto menos te importe lograr algo, menos probabilidades tendrás de llegar hasta esa meta.
Por el contrario, cuanta más fuerte sea tu deseo, cuanto más poderosas sean las ganas que tengas de lograr algo, cuanto mayor sea tu fe en que llegarás a conseguirlo, mayor será la probabilidad de lograrlo.
Por eso, muchas veces, cuando no conseguimos nuestras metas, es necesario que nos preguntemos. ¿Realmente deseo conseguir esto? ¿Es algo que me mueve, que me motiva, que hace que no me importe invertir horas y horas hasta hacer realidad mi meta?
Por lo general, fracasamos cuando abandonamos. Y abandonamos cuando esa meta que nos habíamos fijado no era algo que realmente nos movía.
Viki Morandeira 
Tu coach Personal