Pensamientos Distorsionados: Falacia del Cambio

Exigir. Culpar. Criticar para que el otro cambie no funciona.

A veces, creemos que los demás deberían ser de determinada manera. Un esposo debería colaborar con las tareas del hogar. Una esposa, debería tenernos paciencia. Un empleado, debería ser eficiente, puntual, comprometido con la empresa. Un compañero de trabajo debería ser solidario, hacer aquello que le pedimos....

Creemos, que si les presionamos, insistimos, insistimos y presionamos, cambiarán. Nosotros sabemos como deberían ser. Y por más que les digamos las cosas 1000 veces, siguen igual, sin cambiar.... y eso nos afecta, nos hace sentir incomprendidos, enfadados, etc..

Cuando tenemos este tipo de pensamiento distorsionado, creemos que los demás tienen que cambiar, para adaptarse a lo que esperamos de ellos, para satisfacer nuestras expectativas, cuando a veces, ni siquiera saben lo que nosotros esperamos de ellos. Puede que me digas.... "Debería saberlo". Si, claro... tú lo piensas así, pero es muy probable que la otra persona piense de manera diferente..... ¿Acaso tú estás seguro de cumplir las expectativas y los "debería" de los demás? ¿Sabes siempre lo que esperan de ti? 

Lo único que podemos cambiar, es nuestra conducta, a nosotros. Creer que podemos cambiar a los demás, es una falacia de control. Por eso, al tener este pensamiento distorsionado, centramos todos nuestros esfuerzos y energías en conseguir que la otra persona cambie. Básicamente, porque creemos que para ser felices, para estar a gusto, necesitamos que la otra persona cambie, que satisfaga nuestras necesidades.....¡Es lo que debería hacer!  Si tu mente te dice esto, lamento contradecirte.

Nadie tiene que hacer lo que tú esperas que haga. Y menos, si las estrategias que utlizas para que el otro cambie consisten en echarle la culpa de tus sentimientos, de lo que no hace, exigirle que cambie, que se amolde a ti, chantajearle emocionalmente, etc....

Con estas estrategias, consigues el resultado contrario. La otra persona se pondrá a la defensiva, para no aceptar la culpa que quieres cargar sobre ella. Se alejará, para no escuchar tus quejas. Se sentirá atacada y presionada y lo más probable es que no cambie en absoluto aquello que a ti te molesta. 

La Falacia del cambio, nos genera frustración, dolor, resentimiento, porque consideramos que los demás no nos escuchan, no tienen en cuenta nuestros sentimientos, no cambian aquello que "deberían". ¿Qué hacer? Cambiar nuestra conducta, nuestra manera de comunicar nuestras necesidades, eliminar la queja, la culpabilización, las exigencias, y propiciar comunicaciones asertivas. Cambiar tú primero, para que los demás, tengan opción de cambiar. 

Aqui tienes los enlaces a otros pensamientos distorsionados.

Razonamiento Emocional

Viki Morandeira 
Tu Coach Personal