El Hábito de la Esperanza (serie)





(artículo anterior)


Otro de los hábitos que sin duda debemos incorporar a nuestra vida, es el hábito de la Esperanza. Vivir sin esperar buenos resultados es estar en un sufrimiento perpetuo.

 ¿Qué pasa cuando estás en un pareja y no tienes esperanzas de que esa relación continúe?

¿Qué decisiones tomas cuando no confías en que tu empresa va a salir de una crisis?

¿Cómo reaccionas y que acciones emprendes cuando no crees que te vayas a curar de una enfermedad con el tratamiento o la medicina que te han recetado?

Perder las esperanzas , en nuestra vida diaria, en nuestra empresa, en nuestra relación, en nuestra salud, significa dejar de hacer lo que nos haría conseguir superar nuestros problemas.

¿A qué me refiero con esto?

Quien tiene esperanzas, tiene más probabilidades de superar sus problemas, porque no caerá en la inacción, no caerá en el pesimismo, no caerá en el pensamiento negativo que le retendría paralizado.

Hay una frase, que puede que ya hayas leído, del fundador de la casa Ford, que dice:

Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en los dos casos tienes razón.
Cuando creemos que no podemos, perdemos las posibilidades que teníamos de poder conseguir superar esos obstáculo. En cambio, cuando tenemos esperanzas, cuando confiamos en que habrá una (o más) soluciones, nuestra mente sigue dispuesta a encontrarla.

Por eso, el hábito de la Esperanza es uno de los más importantes que debemos cultivar.

¿Cómo hacerlo?

Recordando que la palabra NUNCA, al igual que sus hermanas JAMAS, IMPOSIBLE, NO SE PUEDE y sus primas hermanas SE REALISTA, NO LO INTENTES y SEGURO QUE SALE MAL, no están invitadas a alojarse en tu mente. Si tú les permites que se queden, te aseguro que tu vida será un auténtico fracaso. Por eso, abrele las puertas a la ESPERANZA y ciérrala para todas las otras.

Viki Morandeira
Tu Coach Personal
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