El dolor es fruto de nuestra interpretación.


Anoche, no me podía dormir. Daba vueltas y vueltas en la cama, pensando en una de mis clientas y como ayudarla. Y me gustaría compartir con ustedes, el fruto de esas ensoñaciones...

Mis pensamientos saltaban de un concepto a otro, en busca de las palabras adecuadas. Mis pensamientos volaban de una idea a otra, mezclándose, formando una amalgama de significados que quiero plasmar aquí, para compartir ustedes.

El dolor. Anoche mis pensamientos partían del concepto del dolor. ¿Cómo ayudar a una persona que siente dolor emocional? Un médico, ante un dolor físico, te recetaría una medicina, una pildora que pasados unos minutos posiblemente aliviara esa sensación física.

¿Cómo encontrar esa píldora para el dolor emocional? Una píldora, no es un tratamiento. Necesitaba una píldora porque necesitaba un mensaje corto, para enviar por correo, no un sermón para dar en una charla. Entonces... mi mente seguía pensando y pensando, saltando de un concepto a otro.

El dolor emocional, para las personas, proviene de un hecho. Pero yo sé que no es así. Qué no es el hecho lo que nos duele, sino lo que pensamos sobre ese hecho. Nuestra interpretación.

Cuando creemos que algo es injusto, emocionalmente nos duele.
Cuando creemos que hemos sido engañados, emocionalmente nos duele.
Cuando creemos que se nos ha faltado el respeto, emocionalmente nos duele.
Cuando creemos que se ha roto una norma, emocionalmente nos duele.
Cuando creemos que se ha faltado a nuestra confianza, emocionalmente nos duele.

Y mi mente seguía saltando de idea en idea. ¿Cómo explicarle que ese dolor no es más que el fruto de su educación de su cultura, de su historia personal y de su interpretación? ¿Cómo hacerlo en muy pocas palabras?

Comencé a recordar ejemplos, para poder contárselos. Algunas personas, comprendemos mejor las cosas cuando nos ponen un ejemplo, o nos cuentan una experiencia propia. Asi, en mitad de la noche fría me encontré pensando en esquimales. ¿Esquimales?, se preguntarán.

Pues si, alguna vez escuché que es una tradición de los esquimales, ofrecer a su esposa para pasar la noche cuando algun hombre va a visitarlos. Y que se sienten ofendidos si se les dice que no. Ofendidos, tanto el hombre, al ser rechazada su hospitalidad, como la mujer, al creer que se la rechaza porque no es apetecible.

Cada uno asocia el dolor a una interpretación.

Obviamente, no me gustaría ser esquimal. PERO TAMPOCO SUFRIR TODA MI VIDA por no saber perdonar una infidelidad. Las personas cometemos errores. Algunas aprendemos del error y no lo repetirémos. Perdonar es lo mejor que podemos hacer para aliviar nuestro dolor.

Viki Morandeira
Tu Coach Personal