¡No tuve elección!


Al igual que cuando decimos ¡No tengo tiempo!, también me gustaría que interpretaramos juntos la frase:

¡No tuve elección!

Incluso, con un arma apuntando a nuestra cabeza, tenemos elección. Somos un ser que goza de la libertad de decidir. No eres un árbol, ni una estatua.

Nuestro cerebro es una máquina que siempre está tomando decisiones, siempre está eligiendo entre las múltiples opciones posibles. Y para ello, se basa en la información que tiene almacenada. Si tu tienes almacenados los siguiente mandatos:

  • Un buen hijo vive con sus padres hasta que se casa.
  • Un buen hijo no defrauda las expectativas de sus padres.
  • Es de egoistas anteponer sus necesidades a las de los demás.
¿qué camino tomarás si te ofrecen un trabajo en otro país?

Seguramente, te quedarás y rechazarás el trabajo. Nadie quiere ser considerado una mala persona, por lo general, no queremos hacer daño a los demás, aunque nuestra decisión nos haga daño a nosotros mismos.

Cuando tomas una decisión y crees que no tienes elección, recuerda que tus decisiones dependen de los mandatos que tengas en tu mente.

Analiza la situación
Valora los pro y los contra
Apuesta a largo plazo.
Respeta tus deseos

Ningun padre o madre desea que su hijo se quede para siempre a su lado, si el precio a pagar es condenarlo a una vida infeliz, triste, gris y apagada.

Siempre tienes elección. No decidas con los mandatos equivocados. Respétate y Valórate. A largo plazo, esta es la mejor decisión.

Viki Morandeira
Tu Coach Personal