CUENTO: La vuelta a la calesita (Viki Morandeira)


Había una vez.... así empiezan muchos cuentos, ¿verdad? Y en nuestra vida, también hubo una vez en la que las cosas no salieron como esperabas... ¿a que sí?

Voy a contarte un cuento, uno que yo misma he escrito, espero que te guste.

Había una vez una calesita. Todos deseaban subir para dar una vuelta. ¿Qué digo una vuelta? ¡¡Mil vueltas!! Todos deseaban subir y no bajar nunca más de ella.

En la calesita, había quien iba sentado, tranquilamente, dejándose llevar por la inercia, por el propio movimiento del juego. Otros, iban saltando de un caballito a otro, y luego a un tanque y luego vuelta a otro caballito. Otros se la pasaban con un pie en tierra, como si quisieran frenar el ritmo y la velocidad de la calesita. Cada uno, tenía su forma de viajar en ella, todas distinas, pero todas válidas. Un día, uno de los que iban en ella, que iba distraído, sin estar a lo que se debe estar cuando uno está subido en una calesita... se cayó.

Desde el suelo, lleno de polvo y medio despatarrado, llorando miraba hacia la calesita primero con incomprensión, con asombro y sorpresa. No esperaba caer, no estaba en sus planes bajarse de la calesita, y no comprendía porqué ahora no iba montado en ella. Pero estas emociones se fueron tranformando y comenzó a mirar la calesita con odio, con rencor, con rabia. Primero, le echó la culpa a la calesita, por ir tan rápido. Luego, le echó la culpa a otros de los que estaban subidos, por ... por que sí,.. Luego, siempre desde el suelo, se echó la culpa a si mismo, por haberse subido. Y ahí se quedó largo rato.... con las lágrimas surcando sus mejillas, dejando un surco en el polvo que se le había pegado en la cara....

El final del cuento... DE TU CUENTO, depende de ti. Si, siempre depende de ti.

Si eliges ser responsable, te levantarás, sacudirás la tierra de tu ropa, limpiarás las lágrimas de tus mejillas y cuando tengas la primera oportunidad, volverás a subir a la calesita. Este es el final feliz.

Otros elegirán quedarse tirados en el suelo, llorando cada vez más fuerte, hasta que mucha gente forme un corro a su alrededor, para poder contar con pelos y señales, como la culpa fue de los demás que estaban en la calesita, incluso les dirá a todos que nunca se suban, porque es peligrosa, provoca sufrimiento y de nada vale subir.

En tu vida, cuando te caigas de la calesita, siempre podrás volver a subir, si así lo quieres. Pero no olvides... que si has caído... y no aprendes en que momento fuiste responsable de la caída, pronto volverás a verte en el suelo, lleno de polvo y llorando...


Viki Morandeira
Tu Coach Personal