¿Por qué nos cuesta cambiar?


Si, quiero que te preguntes ¿por qué nos cuesta cambiar?

Muchas veces, sabemos que ser negativos no es bueno para nosotros, o que determinada conducta es perjudicial para nuestras relaciones, o que siempre seremos igual, porque antes, siempre hemos sido así.... Y nos gustaría cambiar. Y el cambio, puede ser mucho más rápido de lo que te imaginas.

Cuando trabajo con mis coachees, hay sesiones en las que se produce la magia del cambio y la persona que sale de mi consulta, no es la misma que ha entrado. Su forma de ver las circunstancias ha cambiado, y así, ha dejado de producirse dolor con sus propios pensamientos. Quienes lo han experimentado, se maravillan al reconocer que uno puede cambiar en un momento. En una fracción de segundo, cuando asumimos que la interpretación de las circunstancias que llevamos tiempo arrastrando ha cambiado por otra mucho más motivadora y posibilitadora.

Te doy un par de ejemplos.

Una cliente, en su primera cita, llegó muy hundida de ánimo. Nos pusimos a conversar, y poco a poco noté que aún no había superado el duelo por su madre. Con una simple pregunta, en una fracción de segundo, su mente, asumió otra actitud ante este hecho, que le llevó a recuperar su ánimo, a sentirse más alegre y a tener más energía en cuestión de días.

Otra cliente, abrumada por la forma en que su jefe (que además era miembro de su familia) la menospreciaba, le exigía y la agredía verbalmente, cambió su forma de interpretar la situación, aprendió unas cuantas técnicas asertivas y aprendió a manejar con inteligencia emocional estas ocasiones que antes le producían dolor e incapacidad para responder. También en una simple sesión.

Lo que nos impide estos cambios tan rápidos, a veces, es nuestro propio ego. Si el cambio es así de rápido, y podemos producirlo en unos minutos, asociamos dolor al hecho de este cambio, porque nos sentimos culpables por haber vivido en una situación de dolor durante meses o incluso años. Asociamos dolor al hecho de que la solución sea tan fácil, y en lugar de sentirnos bendecidos por el cambio, nos sentimos doloridos por el tiempo "perdido"

Jamás fue tiempo perdido, mientras hemos estado en una situación, fue porque no eramos conscientes del problema o de la solución. Nada más.

Cuando asumamos, que podemos decidir entrar en acción, y cambiar lo que no nos gusta de nosotros en cuestión de minutos, para luego seguir ejercitándolo durante algún tiempo de forma consciente, hasta que se cree el camino neuronal lo suficientemente firme como para no tener que usar más nuestra conciencia ..... habremos dado un paso gigante hacia nuestro crecimiento personal.

Es simple. Recordando que nuestras acciones dependen de un pensamiento que produce una emoción, vemos que cambiado ese pensamiento, desaparece o cambia la emoción y como resultado, cambia la acción.

TE ANIMAS A DEMOSTRARTE LO FÁCIL QUE ES CAMBIAR?

Viki Morandeira
Tu Coach Personal
www.coachingparaprotagonistas.com