Serie Inteligencia Emocional. La inteligencia Interpersonal en el aula


Como ya les sonará, hemos dejado de tener una sola inteligencia, pasando a tener 8, según Horward Gardner. La inteligencia Interpersonal, es una de ellas. Aunque el nombre más conocido por todos nosotros es el de Empatía.

En el aula, este tipo de inteligencia es imprescindible, principalmente para los educadores. Y si somos capaces de enseñar empatía a nuestros chicos, habremos hecho un trabajo excelente, dejando en ellos una huella , una enseñanza que les servirá toda su vida, incluso cuando ya ni recuerden los contenidos que les hemos enseñado.

¿Por qué es importante para los profesores aplicar la Inteligencia Interpersonal?
Porque a través de la empatía somos capaces de interpretar las necesidades y motivaciones de los alumnos llegando a comprenderlos.
Y algo importantísimo en un educador, aprender a ponerme en lugar de mis alumnos y ser capaz de interpretar la impresión que yo les causo, será crucial para adaptar mi manera de enseñar a las necesidades de dicho grupo.

Como ya sabemos, cada persona es un mundo, entonces, cada clase es un ¡¡¡Universo!!!
Por eso, debemos tener en cuenta tres pautas de comportamiento para poder conocer nuestro radio de acción.

  1. Conocer nuestro objetivo en cada momento. A principio de año, cuando somos interrumpidos por un alumno nuevo, daremos una explicación clara sobre las normas, cuando el objetivo es enseñarle el funcionamiento de la clase. Y a fin de año, una interrupción similar concluirá con otro comportamiento nuestro debido a que ahora nuestra prioridad es acabar el programa.
  2. Generar distintos tipos de respuestas. Tener un amplio abanico de dinámicas nos será muy beneficioso para ir aplicandolas hasta encontrar las que mejor se adaptan al grupo. Por eso debemos prestar atención a los estilos de aprendizaje y a la motivación e intereses de cada grupo.
  3. Agudeza sensorial para detectar reacciones del grupo: La clase, por lo general no nos dirá, Nos estamos aburriendo! Pero esto podemos detectarlo mediante la interpretación del lenguaje no verbal, del ruido del aula, para así ir modificando nuestras tácticas y nuestro ritmo para adecuarlo a las necesidades del alumno.
A fin de cuentas, el objetivo de todo educador no es que las horas se pasen más rápido y termine la clase, (como muchas veces es lo que piensan los alumnos) sino ser capaces de llegar a ellos, de motivarlos para que nuestra asignatura les enriquezca como personas y si es posible, que aprendan a amar el hecho de aprender.

Por último, me gustaría recordar estas frases:

Es muy difícil, (sino imposible) cambiar a los demás, pero siempre me puedo cambiar a mi mismo.


y una inspirada en palabras de Einstein.

Porqué repetir una y otra vez las mismas tácticas
cuando una y otra vez NO obtenemos el resultado deseado.


Viki Morandeira
Tu Coach Personal
www.coachingparaprotagonistas@hotmail.com