Cuento: El Jazmin y El Rosal


Había una vez un jardín lleno de bonitas flores. En un lado, había un rosal, que tenía unos pimpollos y unas flores espléndidas, elegantes, que desprendían un perfume exquisito. Y al otro lado, había un jazmín, que tenía unas flores que no se sabía bien que eran, estaban retorcidas, como vueltas sobre sí mismas.

El Jazmín, observaba con envidia al Rosal, porque todos le miraban y se acercaban a oler sus flores, a pesar de las espinas. En cambio, el Jazmín, que para muchos, tiene unos de los perfumes más bonitos, no conseguía que sus flores pudieran siquiera abrirse.

Además de envidia, tenía orgullo, y no quería preguntarle al Rosal cuál era su secreto. Cierto día, el dueño de la casa se acercó al Jazmín, y mientras quitaba con cariño y pena esas flores deformes, dijo en voz alta: Este Jazmín debe estar enfermo, la semana que viene que tengo más tiempo, lo arrancaré y plantaré otra cosa en su lugar.

Por la noche, cuando nadie podía oírle, el Jazmín, decidió dejar de lado su orgullo, porque tenía miedo y le habló al Rosal:

-He visto que tienes unas flores preciosas, que todos admiran, y yo, por más que lo intento, llevo meses, años diciéndole a mis flores que deben ser grandes, que deben oler como tú, que tienen que ser de color rosa… y lo único que consigo son estas pobres retraídas, con aspecto de enfermas, tanto es así, que el dueño quiere cortarme. Por favor, ¡cuéntame tu secreto!

El Rosal, afligido, porque no sabía del sufrimiento del Jazmín, le dijo:

-No tengo ningún secreto. Cuando van a nacer mis flores, les hablo con cariño y les digo que ellas tienen que tomar una decisión, que hagan lo que hagan las seguiré amando, que respetaré sus elecciones, que las apoyaré para que crezcan sanas y fuertes y que quienes ellas quieren ser es su responsabilidad.

Así fue, como el Jazmín, en cada momento que podía, le comunicaba a sus futuras flores que era su decisión y su responsabilidad crecer sanas y hermosas, que podían ser lo que quisieran, que él no se interpondría.

A la semana siguiente… el dueño de la casa…. al acercarse al Jazmín con un pico y una pala, listo para cortarlo, descubrió con sorpresa que estaba lleno de perfumadas y perfectas florcitas blancas.

Con gran satisfacción dejó la pala y el pico y cogió unos cuantos jazmines y unas cuantas rosas y las llevó dentro para perfumar su salón.

Viki Morandeira (2010)

Reflexión

¿Qué preguntas te sugiere la lectura de este cuento?

¿Eres conciente de tu día a día?

¿Te quejas continuamente pero sin buscar soluciones?

¿Qué estás esperando para despertar y vivir tu sueño?

¿Qué cosas te detienen?

¿Vives siguiendo el mandato de alguien?

¿A quien (o a qué) le cedes el mando sobre tu día a día?

Desde el momento que te levantas, lo haces porque decides levantarte. Si, podrás decirme que si no lo hicieras a tiempo, llegarías tarde al trabajo y si no fueras a trabajar, perderías tu empleo. Me dirás que no puedes decidir. ¿Pero me dejas que te haga unas preguntas más?

¿Quién te eligió ese trabajo?

¿Te gustó alguna vez desde que empezaste en el?

¿Alguien te obligó a escoger este empleo y no otro?

¿Hay alguna posibilidad de cambio dentro del mismo para que te agrade otra vez?

¿Escoges trabajar por conseguir el dinero para pagar tus facturas y tus gustos?

Te dejo una frase de Maya Angelou

Si no te gusta algo, cámbialo.

Si no puedes cambiarlo, cambia de actitud.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.coachingparaprotagonistas.com