Cuento: El anciano, el niño y el burro.


Este cuento es para que entendamos de una vez por todas que nuestra vida tenemos que vivirla en base a nuestros deseos y metas y no en base a lo que dicen u opinan los demás...


Un viejo y un joven viajaban con un asno. Al llegar a una aldea iban caminando al lado del animal y los niños se rieron al verlos pasar: “Mirad a esos tontos, tienen un asno robusto y van los dos andando. ¡Al menos el viejo podría subirse a él!”

Al escuchar a los niños, el anciano y el muchacho pensaron que deberían seguir el consejo, pues pronto llegarían a otra aldea y no querían que la gente se riera de ellos. Así pues, el viejo se montó en el burro y el joven continuó andando.

Al entrar en el segundo pueblo un grupo dijo: “¡Mirad! El viejo montado en el burro y el pobre muchacho caminando”. Pensaron que lo mejor era cambiar las posiciones antes de entrar en la tercera aldea. Fue allí cuando un par de mujeres les criticaron de nuevo: “¡Vaya muchacho más arrogante! Quizás el anciano es su padre o su maestro y va caminando, mientras él, a quien le sobran las fuerzas, va cómodamente sentado.”
Muchacho y anciano se miraron de nuevo desconcertados. ¿Qué podían hacer? Al final de una larga deliberación decidieron montarse ambos en el burro.

Era día de mercado y los comentarios se sucedían a su paso: “¡Mirad que gente tan cruel! El pobre burro está casi muerto por soportar tanto peso, ¡mejor harían cargándolo ellos sobre sus hombros!”
Discutieron otra vez y optaron por llevar el burro a cuestas, pues de otra manera pensaban que la gente les llamaría tontos. Cortaron un tronco largo y flexible, ataron al burro de las patas y lo colgaron del tronco, que llevaban entre ambos. El pobre animal trató de escapar, pero viejo y muchacho no pararon hasta conseguir transportar al burro de esa guisa. Fue cuando estaban cruzando un puente cuando una multitud se reunió a su alrededor: “¡Vaya par de estúpidos! ¡En vez de montar el burro lo llevan a cuestas!”.

El burro, con tanto jolgorio, se puso tan inquieto que saltó y cayó al río, muriendo al instante. Ambos bajaron junto al animal muerto, y entonces el anciano habló al muchacho.

Y es que el anciano era un maestro que creaba situaciones, ya que creía que para aprender algo de verdad se tenía que presentar la situación: “Mira, así como el burro, estarás muerto si escuchas demasiado la opinión de los demás.

Son muchos, y cada uno tiene su pensamiento, por lo que dirán siempre cosas diferentes.
Si escuchas a los otros en lugar de a ti mismo, siempre irás de un lado a otro sin rumbo propio".
Escucha los consejos de la gente que te ama y te conoce, no las críticas o rumores de cualquiera.
Siempre habrá gente que hable mal te ti hagas lo que hagas. No intentes conformar a todo el mundo.
Autor Desconocido.
Viki Morandeira
Tu Coach Personal
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