¡Cuánta sed tengo!



Uno de nuestros grandes enemigos somos nosotros mismos. Eso ya lo he comentado. ¿Pero como cambiar? Muchas veces decimos, Yo soy así. Y no nos damos cuenta que podemos elegir, entrenar, para ser de otra forma, decidir ser de una manera más sana, una personalidad que nos capacite para conseguir nuestras metas, en lugar de incapacitarnos para avanzar.

Ya he hablado sobre la queja. Los que se quejan constantemente, se sienten víctimas de todo y de todos. Se quejan del frío, del calor, del hambre, de la sed, de la desconcideración de los demás, del poco tiempo que tienen, de la crisis, de la falta de oportunidades....... Se quejan hasta de ellos mismos!!! Permanecer en este estado de "queja victimista" nos hace daño y a su vez nos aleja de las demás personas. ¿Quién quiere estar al lado de una persona que pasa todo el día quejándose por todo?
Te dejo este cuento....

Una caravana de mercaderes, iba por el desierto, llevaban ya horas de larga travesía, cuando ya vieron a lo lejos el Oasis donde pararían a reponer fuerzas. Los fatigados miembros de la caravana llegaron por fin y se dispusieron a descansar. A los diez minutos, y en medio del silencio, oyeron una voz que lastimosamente decía:
-¡Qué sed tengo! ¡Qué sed tengo!
El jefe de la caravana mandó a un hombre a ver que ocurría. A su regreso dijo:
-Es sólo un viajero que también trata de descansar pero no puede por la sed
-Dadle agua -ordenó el jefe-, así podremos descansar todos. El enviado llevó un odre de agua al sediento, que éste bebió con deleite. Pasados otros diez minutos, y de nuevo en medio del silencio de la noche se escuchó la misma voz quejumbrosa:
-¡Qué sed tenía! ¡Pero qué sed tenía!

Anónimo

Muchas veces nos quejamos por un malestar interno que no somos capaces de gestionar, no nos damos cuenta que podemos tomar acción y solucionar aquello que nos agobia. Si tengo frío, pues me abrigo. Si tengo sed, pues bebo. Me hago responsable de mi malestar. ¿De qué me sirve decir lo que necesito si no muevo un dedo para solucionarlo? Cada día podemos elegir, entre ser responsables para solucionar nuestros malestares, o ir por la vida de víctimas. Pero, ¿no crees que ya hay demasiadas víctimas reales?

Por eso, esta semana, puedes elegir como tarea de crecimiento personal, prestar atención a tus quejas. Si realmente tienes un motivo para quejarte, adelante, hazlo de forma asertiva, mueve cielo y tierra hasta que tu queja sea escuchada. Pero si te quejas de algo sobre lo que tú puedes ejercer tu responsabilidad y tomar acción para solucionarlo. Mejor entra en acción en lugar de gastar tus energías en quejarte. Verás que te sentirás mejor!!!


El pesimista se queja del viento, el optimista, espera que cambie, el emprendedor ajusta las velas. (Wiilliam George Ward)

Viki Morandeira
Coach Personal
www.coachingparaprotagonistas.com