El Dolor Emocional


¿Cómo hago para que no duela más?

En la vida, tenemos que enfrentarnos al dolor muchas veces. El duelo por un ser querido, la separación de nuestros padres, la ruptura de nuestra propia pareja, la muerte de un amigo....

Son situaciones dolorosas, por las que todos pasamos. No se puede escapar de ellas.
No puedes tomar una medicina para que desaparezca el dolor.
Ignorar lo que pasó y que tanto nos duele tampoco ayuda a nada.
Pretender que el tiempo vuelva hacia atrás, hacia aquellos años felices.... es un pensamiento irracional, que no ocurrirá por mucho que yo lo piense.
Intentar sustituir a esa persona por otra, no repara el dolor que sentimos.
Emprender una cruzada de busca y captura al culpable de nuestro dolor, tampoco produce ningún beneficio.
Culpar al otro por el dolor que sentimos es no responsabilizarnos de nuestra parte en el conflicto.
Repetir una y otra vez en nuestra mente las situaciones que nos han traído ese dolor a nuestra vida, jamás hará que termine.
Ocultar el dolor, y pretender que no ha pasado nada, también es inútil.

Al contrario, si constantemente pensamos en aquello que nos produce dolor emocional, no lo maduramos, no lo sentimos, no lo agotamos... se enquistará y nos acompañará sin que nos demos cuenta.

Cuantas veces de niño, te dolía algo muchísimo, hablo de un dolor físico, que te hizo llorar y luego seguiste llorando aunque ya no sentías ese dolor.

Cuando tu mente era "distraída" con algo, el dolor se esfumaba.

En este caso, buscar "distracción" no es la panacea para el sufrimiento emocional.
Un Dolor Profundo, necesita una elaboración, una maduración, un tiempo para entender qué paso, cómo pasó, porqué pasó...

Quiero compartir contigo unas pautas para hacer más llevaderas las situaciones de Dolor Emocional.
  • Procura no aislarte en exceso, ten alguien con quien compartir tu dolor, alguien con quien puedas hablar sin tener que pedir perdón por tus lágrimas, alguien que pueda abrazarte y hacerte reír también.
  • El período de soledad, utilízalo para recuperar fuerzas, descansar, reencontrarte y ocuparte de ti mismo.
  • Cuando el dolor lo produce un hecho irremediable, no queda más remedio que aceptarlo, aunque sea redundante.
  • Una crisis es una oportunidad de aprender, de crecer. Medita que necesitas aprender de esta situación de sufrimiento. Analiza si debes cambiar algo en tu vida o como puedes encontrar utilidad a esta experiencia.
  • Escribir es una forma de sacar de dentro tuyo aquello que te apena. Verlo y leerlo fuera de tí te ayudará a sentirlo fuera de tí.
  • Intenta recuperar tu vida poco a poco, cambia la música si la que escuchas te deprime, o pon música si no la tienes.
  • Sal a pasear, al sol, andar en bicicleta, un ejercicio al aire libre te dará energías y fuerzas.
  • Piensa en el futuro, en lo que te queda por hacer, en lo que te apetece vivir, en lo que deseas conocer.
  • Perdónate y perdona a quienes debas perdonar. Cuando perdonas, el primer beneficiado eres tú. Muchas veces, ni siquiera tienes que decirle a la otra persona que le has perdonado, basta que lo sientas en tu corazón.
  • Ámate, cuídate, mímate. Eres la persona más importante de tu vida.
  • Mírate al espejo y dí: Te perdono, Te amo, Te mereces ser feliz. Cada vez con más fuerza, hasta que sientas como la fuerza entra en tu cuerpo.

El primer paso para empezar a dejar de sentir sufrimiento, es comprender que no es algo físico, pero que se convierte en físico cuando le dejamos. El dolor es físico, el sufrimiento es lingüistico. Nos decimos a nosotros mismos lo mal que estamos, lo mal que nos sentimos, lo solitarios que nos encontramos, lo gris que vemos todo. .... Déjame preguntarte:

¿Qué haces cuando te sientes mal?

Lee este pequeño cuento...

Un cerdito se quejaba cada noche al ir a su corral, porque estaba sucio. Los demás animales de la granja le escuchaban y no sabían que hacer por él. Por la mañana el cerdito, salía del corral y en lugar de ir a correr por prados verdes, bañados por el sol, volvía a su charca de barro, como si no existiera otro sitio para estar y allí se quedaba cabizbajo. Una pata , que le había escuchado quejarse la noche anterior le dijo:

Oye cerdito, porque estás sucio?
¿Cómo voy a estar? ¿Acaso has visto tu lo que me rodea?- dijo el cerdito
Si, lo he visto_ contestó la pata. ¿Pero acaso has visto tú que puedes elegir donde estar?

El cerdito se quedó pensando...., se sacudió con fuerza el barro y fue corriendo a jugar al sol.
A partir de ese día, ya no le escucharon quejarse. Cuando quería ir a la charca de barro, iba y jugaba en ella, pero luego salía feliz a jugar a las praderas verdes.


Y tu.... ¿sabes acaso lo que te rodea? ¿sientes, ves, sabes que puedes elegir cambiar tu estado de ánimo por otro mejor?

Sé Feliz! Y los demás serán felices a tu lado. Vive!


Viki Morandeira
Coach Personal